La mala hora de las altas cortes
Los últimos episodios difundidos por los medios de comunicación sobre el escándalo del hijo del Presidente de la Corte Suprema de Justicia y la decisión del Consejo de Estado de revivir las pensiones millonarias de ex congresistas, ha aumentado la mala imagen de las altas Cortes entre el ciudadano del común.
El primer caso relacionado con el bochornoso espectáculo que presentó el magistrado de la Corte Suprema cuando defendió a su hijo de presuntas agresiones policiales, deja mal parada la imagen de los altos funcionarios del Estado, máxime cuando se trata de nada menos que el Presidente del máximo tribunal de la justicia ordinaria. Y es que el asunto genera malestar pues es inadmisible que el hijo de este magistrado estuviera utilizando bienes del Estado (una camioneta blindada) para su uso personal en actos nada claros y que originan suspicacias. El tema crea un debate acerca del carácter intocable de los altos dignatarios quienes tienen tratos preferenciales como si estuvieran por fuera de la aplicación de la ley, además que sus actuaciones no tienen control por la ineficacia de la Comisión de Acusaciones (juez natural de la Corte Suprema). El segundo episodio reciente se relaciona con la decisión del Consejo de Estado de favorecer a 7 ex congresistas en un proceso de tutela; estos ex dignatarios solicitaron la protección judicial pues supuestamente se les violó el debido proceso cuando Fonprecon (Fondo de Previsión Social del Congreso de la República) no les notificó el fallo que ordenó reducirles su mesada por la decisión de la Corte Constitucional que puso límite a las pensiones. Lo más extraño es que a través de una sentencia de tutela (que fue creada para la protección de derechos fundamentales y no para recuperar dineros no pagados) se ordena a Fonprecon a pagar más de 1.500 millones de pesos por concepto de las mesadas no pagadas. Estos dos episodios hacen que el ciudadano vea a la Corte Suprema de Justicia y al Consejo de Estado como órganos que actúan por fuera de los intereses de la nación. La depuración de la altas Cortes es un asunto pendiente que infortunadamente no vendrá pronto pues no existe voluntad ni de las Cortes ni del Gobierno para llevarla a cabo.
Director Grupo Nuevas Visiones del Derecho*
Universidad Surcolombiana
