La magistrada Fajardo
Jorge Eliseo Cabrera
El artículo 113 de nuestra Constitución Nacional sobre las ramas del poder público, la legislativa, la ejecutiva y la judicial, dejó de tener vigencia desde hace rato por cuenta del Presidente Santos, quien se ufana al decir: ¨Yo hago lo que se me da la gana¨.
En efecto, la legislativa es apenas un apéndice del gobierno por cuenta de la ¨mermelada¨, la judicial también se tiene que plegar a la voluntad, equivocada o no, del actual mandatario.
Da vergüenza lo sucedido esta semana con la elección de un nuevo miembro de la Corte Constitucional cuya función esencial es la de administrar justicia y no la de complacer la voluntad del gobernante. Es más, el artículo 121 de la Carta Magna prohíbe expresamente a las autoridades del Estado ¨ejercer funciones distintas de las que le atribuyen la Constitución y la Ley¨.
La Corte Suprema de Justicia había ternado a Diana Constanza Fajardo, Alvaro Motta y Alejandro Ramelli, ante el Senado de la República y el Presidente de la República y su Ministros desplazaron todo su poder para que se eligiera la Señora Fajardo cuyo último cargo lo desempeñó como subalterna de Santos en la Agencia de Defensa Jurídica del Estado, como en efecto sucedió por 48 votos a favor y 43 votos por Alvaro Motta.
El Senador Armando Benedetti previamente había sostenido en forma por demás irresponsable que si no se elegía a la Señora Fajardo ¨se podía dañar el acuerdo con F.A.RC¨Es decir, al gobierno nacional solamente le interesaba que se eligieran magistrados incondicionales y no que actúen con independencia y autonomía, según su leal saber y entender.
Recientemente. El Magistrado de la Corte Constitucional Carlos Bernal quien había sido ternado por el Presidente Santos, votó a favor de naturales limitaciones al FAST TRACK, al devolverle al congreso su capacidad de poder presentar modificaciones a los proyectos de implementación del acuerdo de Santos y Timochenco, como también la votación artículo por artículo de los mismos.
Debemos felicitar al Magistrado Bernal al haber demostrado su total independencia, como era su deber, en el reciente fallo en el mecanismo del FAST TRACK. Ni más faltaba que por el solo hecho de haber sido ternado por Santos tenía que hipotecar su conciencia.
Esta semana un noticiero de T.V. preguntó a los Colombianos si creían en la independencia de los fallos de la Magistrada Fajardo y la respuesta fue contundente: el 85% de quienes expresaron sus concepto dijeron NO a la pregunta. Ese es el concepto generalizado de la opinión pública. Ojalá no se sigan repitiendo esas intromisiones en la elección y en las decisiones de los altos Magistrados de la Nación.
