viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-09-24 08:32

La maestra Stella Dupont

Hablar de las excelencias humanas y profesionales de Stella Dupont, es superfluo.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 24 de 2014

Plumas autorizadas divulgan la historia singular de esta payanesa, su  titánica labor  desarrollada a la cabeza del Coro de Cámara de Popayán en los escenarios más exigentes del mundo  y los muchos galardones  con que  es reconocida  al destacarla como una de las más extraordinarias intérpretes del espíritu   de la música coral en Colombia.

Hoy trataré de incidir brevemente en la tarea didáctica que emprende desde hace muchos años llevada por el deseo de ilustrar a los públicos payanés y foráneo acerca de lo que significa la música bien escuchada, mediante los diez conciertos gratuitos que en el marco del Festival de Música Religiosa exornan  las festividades de la Semana Santa en Popayán.  

Desde el Sábado de Pasión hasta el Sábado Santo, la música religiosa echa a volar sobre el imponente escenario del Teatro Guillermo Valencia, en las voces y  manos de los más celebrados intérpretes del mundo. El público tiene así la oportunidad de saborear, servido con elegancia e hidalguía, ese manjar rítmico y sonoro, que según el  francés George Steiner,  reivindica de manera contundente la miserable condición humana.

Después de que los  eclesiásticos del siglo XVI apostrofaron la existencia de la música en los recintos religiosos, los monjes benedictinos de la época comprendida entre los siglos XVII y IX la calificaron de “llave maléfica de puertas secretas” y a sus ejecutantes de “frívolos y libertinos” y muchas veces debió replegarse ante los anatemas  de poderosos teólogos y reformadores, Juan Sebastián Bach, con su música para órgano nacida de la comunión eclesiástica y la teología evangélica, humanizó ese concepto propiciando un cambio saludable en las iglesias romanas y alemanas. Hago esta somera y deshilvanada acotación con la intención de que tratemos de entender lo arduo del camino que la música religiosa debió recorrer para llegar y desarrollarse entre nosotros con la aceptación  que su exquisita factura merece e insistir en  lo que la maestra Stella Dupont siembra para luego recoger transformado en la espléndida cosecha que anualmente nutre con  savia nueva esta aventura penitente y representativa de la mejor de nuestras tradiciones.

Quizá Popayán no mide todavía la magnitud del aporte que esta dama sencilla y única, entrega a la supervivencia de la cultura regional.  Tal vez, debido a la costumbre de verla repartir sin contraprestación material sus conocimientos musicales y su infinita vocación de amor a la ciudad, no captemos aún cómo pesca contra viento y marea la más brillante gema, el más vigoroso sonido, la más oculta y sabia tesitura para hacernos partícipes de su grandeza en lucha sin cuartel contra la oscuridad y el desaliento.

Stella Dupont es hoy uno de los personajes insignes en la historia moderna de la ciudad. Enseña llevada de la mano por una  compulsión casi mística y ennoblece aquí y allá nuestro vilipendiado gentilicio. Honor a quien honor merece.