La litis por el agua
Lo que parecía una posibilidad remota en el Alto Magdalena, no es más que una noticia en los medios. Es una temible realidad: el precio y la litis por el agua.
Hasta hace poco se derrochaba el agua potable en las calles de Neiva, incluso los tubos principales cuando se dañaban, duraban horas en ser reparados por las EPN, pero la misma administración tuvo que proferir un acto administrativo el año anterior para castigar a quienes derrocharan agua.
Mientras todo esto sucede, el verano (fenómeno de El Niño) ha seguido generando profunda sequía que ha disminuido los caudales de los principales afluentes hídricos.
En medio de este panorama, se ha venido registrando la noticia ambiental de 2015: El Quimbo. Para nadie es un secreto que este proyecto se ha llevado la atención no solo de los habitantes de la región sino de todo el país.
Vale la pena llamar la atención de este proyecto, precisamente porque en torno a él se desató una singular disputa o litigio que tenía como argumento el agua.
El Gobierno Nacional afirmó que era necesaria la producción de energía en El Quimbo, para poder mejorar el caudal del río y hacerlo navegable para el transporte de combustible.
Pero después se escucharon otras voces afirmando la necesidad del agua para oxigenar Betania, el embalse que queda aguas debajo de esta presa. Pero detrás de este interés por el agua, no está el medio ambiente ni los recursos naturales, o al menos así se ha demostrado. Los argumentos estatales han girado en torno a temas comerciales. Por ejemplo: la producción de El Quimbo contribuye a la producción energética del país en un 5% o que, con la entrada en funcionamiento de esta hidroeléctrica, bajaría más agua y se pondría en funcionamiento fluvial.
De modo que las intrigas y los grandes conflictos del presente seguirán siendo por este preciado líquido que cada vez se vuelve más escaso.
¿Por qué negarnos a la protección del agua? ¿Cuáles son las campañas estatales para proteger el líquido? La verdad sea dicha, pero no pasará nada si desde la parte gubernamental no se comienza a dar ejemplo en la protección del medio ambiente.
El Macizo Colombiano cada vez está más contaminado y seguramente, a la vuelta de unos años, no generará el agua suficiente a los afluentes, ¿tendrá otra alternativa el Estado para lograr sus objetivos de producción de energía?
