La Ley Diomedes
Una nueva discusión Bizantina se desató en la Cámara de Representantes, y el centro de esta discusión, es el fallecido cantautor Diomedes Díaz Maestre, más conocido como el ‘Cacique de la Junta’.
Pareciera simple el asunto, pero para la Cámara de Representantes ha sido lo más complejo del mundo, a tal punto que citaron a una reunión interparlamentaria para su revisión y ajustes.
Hay posiciones a favor y en contra. La verdad el proyecto de ley busca exaltar la obra de este artista, juglar, compositor y cantante vallenato. Esta idea, no es aceptada por un grueso número de representantes quienes consideran que no se debe promover ni exaltar la obra de un asesino.
La pelea surgió cuando parlamentarios de la Alianza Verde y el Polo cuestionaron el proyecto de ley, haciendo hincapié en que no se puede rendir homenaje a una persona condenada por el homicidio de una mujer (caso de Doris Adriana Niño García), quien murió prematuramente en una reunión donde departía con su novio el Cacique de la Junta.
Tal vez la versión que resumen la de todos los opositores es la del representante del Polo, Alirio Uribe, quien afirmó con contundencia: “a pesar de que respetamos profundamente el folclor vallenato y reconocemos la importancia del género musical, no podemos aprobar una ley de feminicidio y al otro día promover una ley de honores para una persona que violó esta ley”.
Entre tanto, los defensores afirman, especialmente sus autores, los representantes Alfredo Ape Cuello y Eduardo Crissien Borrero, que lo que se busca es exaltar la obra musical de Diomedes Díaz y su contribución al imaginario común de la Costa Atlántica y del país, y no inmiscuirse en las situaciones estrictamente personales del cantautor vallenato, que se alejan del ámbito artístico.
Pero esta idea no convence, sobre todo cuando hay cientos de artistas que vivieron honestamente, que no asesinaron a nadie y finalmente su obra se marchitó en el olvido porque el Estado nunca la exaltó.
En un país como Colombia, donde los índices de analfabetismo son altos, lo más seguro es que se asimile la conducta de Diomedes Díaz como algo no reprochable, y por el contrario, se genere una simpatía en torno al maltrato hacia la mujer, amparado en algún talento artístico.
La comparación es odiosa, pero sería muy similar crear una ley que exalte la memoria de Pablo Escobar, porque en Medellín llegó a regalar viviendas. Y olvidar de esta manera su pasado criminal. Diomedes Díaz cometió un crimen probado por la justicia, lo que lo hace un criminal, y por ese hecho el Estado quien administra la moralidad pública debe abstenerse de exaltar la obra de una persona que cometió tan grave error.
