domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-08-21 08:25

La lección de los olímpicos

Julio Cesar Triana Quintero

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 21 de 2016

No podía dejar pasar éste, el mismo día en que concluyen los juegos olímpicos de Río 2016, sin hacer referencia a éste evento mundial sin precedentes, que por primera ocasión se llevó a cabo en América del Sur.

Tres (3) medallas de oro se han conseguido para Colombia, la de ÓSCAR FIGUEROA en levantamiento de pesas, la de CATERINE IBARGUEN en salto triple y la obtenida por MARIANA PAJÓN en BMX femenino, a lo que se suma las dos (2) medallas de plata obtenidas por el boxeador YUBERJEN MARTINEZ y judoca YURI ALVEAR, así como las tres (3) preseas de bronce conseguidas por la boxeadora INGRIT VALENCIA,  el pesista LUIS JAVIER MOSQUERA y CARLOS RAMIREZ en BMX.

Tal gesta no sólo debe llenarnos de inmensa alegría sino convencernos que aún en un país tan atribulado por la violencia y la corrupción, el recursos humano es valiosísimo y hoy, con absoluta contundencia puede ufanarse de ser la mejor representación olímpica de Latinoamérica, por encima de las otrora potencias regionales como Argentina y el mismo México, incluso a un (1) bronce de Cuba.

Sin duda es la mejor participación de la historia del país en éstos juegos, lo que obliga reconocer que algo se está haciendo bien pero también impone mantener y mejorar en Tokyo 2020, considerando varios aspectos:

En primer lugar, el cambio generacional, pues seguramente varios de nuestros medallistas actuales ya no estarán en cuatro (4) años. En segundo término, el dejar de pensar que la palabra deporte es sinónimo de futbol: El fútbol es emoción, concita a todo un país y la misma forma de su juego lo convierte en un atractivo que se ha convertido en una fuente suprema de explotación comercial, pero la crema y nata del deporte se aprecia en los olímpicos, no en los mundiales individuales de los deportes o en las ligas profesionales de los países.

En cuarto término, creo que seguimos siendo deficientes en los deportes de conjunto, en esto no hay apuestas y nuestro papel ha sido menos que desastroso. Finalmente, es evidente que nuestros medallistas, todos, pertenecen a las ligas de dos (2) o tres departamentos.

Éste es un llamado a los gobiernos locales para que dejen de considerar el deporte como una cenicienta y de ésta forma entiendan que si hay deporte hay mérito, hay ocupación, hay sacrificio y no hay espacio para el vicio y la violencia. Esa es la lección que en lo personal me deja Río 2016.