jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-04-08 06:40

La inteligencia práctica

Por Froilán Casas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 08 de 2015

No cabe duda que la academia nos ofrece muchísima sabiduría. La academia nos enseña a realizar un estudio metódico, organizado, analítico y serio de cualquier área del conocimiento. Sí, la ciencia tiene raíces amargas pero sus frutos son dulces. El conocimiento científico nos da mucha seguridad y permite los avances en la ciencia y en la tecnología. Pero puede haber “cerebros” muy llenos de laboratorio y de libros y su observación del entorno está por los pies. No es raro encontrar que, a veces, la inteligencia práctica es más sabia que la inteligencia científica.

Lean esta historieta: Había una vez un rey que quería ir de pesca. Llamó al meteorólogo de turno -muy bien pagado por cierto-, para que le diera el pronóstico del tiempo para las próximas horas. Por supuesto le dijo el académico que haría un tiempo soleado. Como la novia del monarca vivía cerca de donde éste iría, se vistió con sus mejores galas. Ya en camino se encontró con un campesino montado en su burro, quien al ver al rey le dijo: “Señor, es mejor que vuelva, pues va a llover muchísimo”. El rey miró con desprecio al labriego y siguió su camino pensando: “Qué sabrá este tipo si tengo un especialista muy bien posicionado que me dijo lo contrario. Mejor sigo adelante”. Y así lo hizo … y, por supuesto llovió torrencialmente. El rey se empapó y la novia se rió de él al verlo en ese estado. Furioso volvió a palacio y despidió a su empleado. Mandó llamar al lugareño y le ofreció el puesto, pero éste lo rechazó, diciéndole: “Señor, yo no entiendo nada de eso, pero si las orejas de mi burro están caídas quiere decir que lloverá”. Entonces el rey contrató al burro. Así comenzó la costumbre de contratar burros mejor remunerados en el gobierno”. ¿Cómo le parece la historieta? Bueno, es una caricatura para lo que pretendo decir.

¿Cómo se hace ciencia? Observando la naturaleza. Observar el entorno y las leyes que lo rigen es un principio de sabiduría. La naturaleza es sabia, por ello ir contra la ley natural es ir hacia el absurdo. Dios ha hecho las cosas perfectas, pero el hombre por su soberbia, no raras veces, cambia el orden natural. Para formar a sus hijos, vea la hermosura que nos ofrecen los pajaritos. Construyen sus nidos en común; como pareja, se distribuyen las “responsabilidades” y les enseñan a su polluelos a crecer. ¿Cómo les ayudan a crecer? Lentamente les van dando “autonomía”; es decir, que ellos se valgan por sí solos. Si no les dejan crecer las alas, se atrofian y jamás podrían volar. La “sabiduría” de las aves y, en general de todos los animales es admirable.

Los libros dan mucho conocimiento. Un buen lector es una persona que vive aprendiendo. Quien lee a diario la naturaleza, encontrará en ella la sabiduría de la vida. ¿Qué hace un científico? Observa las leyes de la naturaleza y luego establece variables y las relaciona, obteniendo una evolución en el conocimiento. ¿Cómo el hombre aprendió a “volar”? Viendo el vuelo de las aves: cómo decolan y cómo aterrizan. ¿Cómo descubrieron el radar? Observando a los murciélagos, cómo ven de noche.  Las leyes de Dios, aparecen en la naturaleza. No las contradiga.

* Froilán, obispo de Neiva.