viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-06-26 08:35

La inoportuna ley seca

Colombia fue el único país del mundo en que sus ciudades capitales de departamentos decretaron ley seca a causa del partido jugado por la selección nacional en tierra brasileña, que dejó como saldo de las celebraciones muertes y heridos.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 26 de 2014

Una medida ajustada a nuestra idiosincrasia, pues en Colombia no basta decir: celebren moderadamente. Los desordenados hacen caso omiso. Por esta razón las administraciones se ven obligadas a la coerción con medidas como la ley seca con el fin de evitar desórdenes, accidentes y fallecimientos injustos.

Estas medidas en gran medida demuestran que las autoridades policiales no son efectivas como parece y ante la incapacidad es más fácil decir cierren vías, atajen hinchas, no permitan que determinadas personas celebren libre y legalmente, porque detrás de las conductas de quienes celebran, existe el peligro de que se cometan ilegalidades como obstruir vías, lesionar personas o incurrir en homicidios con preterintención.

Como hay un miedo latente de las autoridades, lo más rápido es expedir un decreto prohibiendo ‘celebrar’ triunfos de la selección Colombia. El mismo miedo que hizo que por mucho tiempo a una cuadra de la Alcaldía de Neiva se pusieran vallas. ¿Por qué la costumbre de perjudicar a la gran mayoría con el fin de proteger interese de pocos? ¿Por qué decretar una Ley Seca y parar toda una ciudad por culpa de unos pocos desadaptados? ¿La Policía Metropolitana no alcanza? ¿Es necesaria la Policía Militar?

Lo que demuestra esta clase de conductas es que aunque en Neiva hay unas bonitas zonas verdes, falta mucha cultura ciudadana. Es una ciudad sin educación que bota basuras en la calle, con el desprecio más alto por la estética y aseo.

El resultado de la Ley Seca del pasado martes fueron pérdidas asombrosas. 800 millones  de pesos en pérdidas de utilidades directas, reportaron los comerciantes; 1400 millones de pesos en pérdidas por ventas bruta; 10.000 empleos indirectos dejaron de contratarse;  30.000 medias de aguardiente dejaron de venderse; 40.000 personas dejaron de acceder a zonas de entretenimiento.

Como podemos ver se afectó considerablemente la economía de la ciudad por una ley seca que duró un día. ¿Quién realmente perdió? ¿Tendrán que ser castigada la inmensa mayoría que celebra sanamente  por culpa de unos pocos? Ya es hora que se replantee esta medida, es hora de que la Policía Metropolitana actúe, no podemos seguir decretando prohibiciones ante cada celebración.