La Ingeniería ambiental
Por Álvaro Hernando Cardona González
En alguna oportunidad comentábamos que el profesor e investigador Luis Fernando Macías Gómez en su libro Introducción al derecho ambiental colombiano, argumenta que ésa rama de la ciencia jurídica se caracteriza porque es multidisciplinario o de round point. Dando a entender con ello que el Derecho Ambiental no puede sobrevivir sin el aporte del conocimiento de otras ciencias y saberes. ¿Cómo podría hablarse de normas ambientales sin conocer el entorno y sus fenómenos? Incluso, ¿cómo producir normas ambientales si no se conocen los recursos naturales y demás elementos ambientales?
Por las anteriores razones es que la ingeniería ha prestado atención también al entorno natural para adaptarlo a las necesidades humanas. La construcción de obras por ejemplo hace realidad el uso del agua, del suelo o del paisaje de una manera sostenible.
También decíamos entonces, que en nuestro departamento contamos afortunadamente con la posibilidad de hacer carrera o posgrado en ingeniería ambiental en dos universidades, que además con ello impulsan la investigación y la profundización en sub-áreas que pronto contarán a su vez con niveles diversos de estudio a los interesados. Pues bien, afortunadamente tuvimos razón: hoy esos inicios han dado otros frutos en la academia y la investigación.
Por una parte ya se han adelantado cuatro generaciones de magíster en ingeniería ambiental en la Universidad Surcolombiana, lo que para nosotros es un indicador del gran y creciente interés por las relaciones que se suscitan entre sociedades y su ambiente natural, o con ocasión del uso de los recursos naturales para garantizar el desarrollo sostenible.
Y bien vale la pena destacar que esta misma universidad ya inició la primera promoción de abogados con Maestría en Derecho Público pero que incluye los estudios especializados en Derecho Ambiental.
Pero volvamos a la maestría en ingeniería ambiental, y recalquemos a nuestros lectores que esta es muy importante porque ya propicia no solo mejores debates académicos sino que obliga y prepara a profesionales de diversas disciplinas a investigar. Y es que en eso la verdad sí que esta Colombia maravillosa necesita trabajar. Necesitamos establecer el inventario serio de nuestros recursos naturales, sus efectos, sus propiedades, sus potencialidades y su valor.
Ahora con ocasión del llenado de las áreas terrestres delimitadas para el embalse de El Quimbo, aflora esta necesidad apremiante de que lo propio debe ser respetado; pero ¿dónde está la información técnica, científica, y rigurosa que hace falta para tomar las decisiones ambientales correctas? Adelante.
