lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-04-09 08:37

La importancia de ser doctor

Esta semana se desató una singular polémica en torno a un título que supuestamente ostentaba el segundo administrador más importante del país: el alcalde de Bogotá. Dijo que tenía título de doctor en Administración Pública.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 09 de 2016

Este hecho fue corroborado por la solapa de sus libros (Democracia y capitalismo: desafíos del próximo siglo y Capitalismo ¿la mejor opción?), donde se mencionaba dicho grado académico. Pues bien, el mandatario de los bogotanos, que fue el peor calificado en Colombia según el Centro Nacional de Consultoría, le salió al paso a las críticas y dijo que nunca había dicho que contaba con este nivel académico.

La anécdota es bien interesante, pues demuestra parte de lo que es nuestra idiosincrasia colombiana. Sobre todo, lo que significa tener este posgrado y las puertas que eventualmente pueden abrir.

Para muchos ciudadanos, lo que sucedió en Bogotá es a todas luces reprochable, sobre todo porque se trató de una simpática mentira que demuestra que de una u otra forma, utilizó esta condición, que no era cierta, para ganar puntos en el electorado. ¿Es importante ostentar un eslabón académico en la política?

Se tenía el concepto de que la academia era la antítesis de la política en Colombia, pero lo que hemos visto en algunos casos particulares de nuestra región, es que los títulos académicos han servido para hacer campañas y para engrandecer el fervor popular.

Es muy importante que ahora la academia tome especial importancia en la política y ojalá que lo esencial del mundo académico se aplique en las políticas públicas y se busque una mejor administración.

De modo que la educación, aunque no es un requisito en la Ley 136 para un cargo de elección popular, para nadie es un secreto que es un elemento esencial para lograr un mayor impacto social en las políticas administrativas.

Hoy por hoy, vemos los errores de los administradores municipales, a raíz de la ausencia de conocimiento sobre lo público. Esto en últimas, genera investigaciones disciplinarias y administrativas que terminan a veces en procesos penales que dejan a los mandatarios en la cárcel.

De modo que la educación es esencial para gobernar. De allí la importancia de ostentar un título que se presume tiene un componente de disciplina y de trabajo, que lo pone en un nivel diferente a los que no lo han hecho.

Es por esto que lo sucedido en Bogotá merece una especial atención, sobre todo porque se está poniendo en juego la credibilidad y la seriedad de un gobierno.