viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-07-16 08:45

La iglesia es madre y maestra

El quince de mayo de 1961 el inolvidable Sucesor de San Pedro, el Papa Roncalli, Juan XXIII, elevado a los altares el pasado veintisiete de abril, publicó su carta encíclica MATER ET MAGISTRA.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 16 de 2014

Esos dos calificativos son muy propios de la Iglesia fundada por Jesucristo. Como madre, debe ser acogedora y comprensiva frente a la debilidad de sus hijos. El hijo más pecador, siente vergüenza de haber ofendido a su madre, pero no duda en acudir a ella en su desastre. Sabe que ella, siempre lo comprende. La gente hoy es muy sensible y espera de nosotros, especialmente los  ministros del Señor, personas amables y acogedoras. Frente a un mundo tan agresivo, creado por la cultura moderna, en donde la lucha por la vida, torna a los seres humanos huraños y ambiciosos, espera que haya oasis donde sacien la sed de trascendencia. Esos oasis, deben ser las parroquias. Nosotros no somos jueces, somos padres y pastores que escuchamos y orientamos con amor, sin hipotecar o negociar el Evangelio.

El Papa Francisco en su exhortación Apostólica EVANGELII GAUDIUM en el capítulo V nos habla de una Iglesia “en salida”, es decir, en búsqueda del otro. Ese es el ejemplo de nuestro único paradigma, Jesucristo, quien vino a buscar y salvar a la oveja perdida (Lc 10, 1-17). Sigue el Papa Francisco: “Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo”. En nuestro Huila, ¡cómo hay de sed de Dios! La prueba es la cantidad de confesiones religiosas por todas partes. Nuestra tarea es inacabable: la gente tiene necesidad de conocer y por ende, vivir la Palabra de Jesucristo. No olvidemos que los sacramentos son la celebración de la Palabra. En La Iglesia de los seis primeros siglos no se “recibían” los sacramentos, se celebraban y para celebrarlos es indispensable, conocer la Palabra. Cuidado con tener “cara de vinagre” (No. 85), así desterramos la gente. No deleguemos, atendamos personalmente. A todo el mundo le gusta que le demos importancia. No es fácil, lo sé, pero debemos hacerlo.

Sí, la Iglesia es maestra. Aquí sí que aparece la dimensión profética de la Iglesia. Cuidado con negociar el Evangelio. Tantas confesiones que tienen como criterio “complacer al cliente”, así que acomodan la Palabra de Dios a los intereses de cada momento. ¡Qué tristeza! Cómo han hecho del Hijo de Dios hecho hombre, un gran producto comercial. La Iglesia Católica y Apostólica jamás podrá traicionar a Jesucristo por complacer a las culturas de cada momento. Por ser maestra, con mucha frecuencia la Iglesia es perseguida. Por ello los seguidores del Maestro sufrimos en el mundo, pero Él nos ha dicho: “En el mundo tendréis tribulación. ¡Pero ánimo! Yo he vencido al mundo” Jn 16, 33. Los ministros de Jesús no podemos caer en la demagogia de muchos políticos que por buscar seguidores engañan hasta la propia madre. A veces, podemos resultar antipopulares, pero qué importa, seremos fieles a nuestro Maestro. Tenemos que seguir anunciando con amor la Buena Noticia, pero sin endosarla a los intereses del mundo. Los falsos profetas complacen al mundo, no anuncian a Dios (Is 28, 7-13). Recordemos las palabras del profeta Jeremías lamentándose por la ausencia de testimonio: “Tanto el profeta como el sacerdote, se han vuelto impíos” Jr 23, 11.

+Froilán, obispo de Neiva.