La historia se repite.
Jorge Eliseo Cabrera Caicedo.
Gran despliegue informativo ha tenido el intento de toma de poder, al cumplirse 30 años de la tragedia de la toma del Palacio de Justicia, por parte de un comando guerrillero del Movimiento M-19, que pretendía enjuiciar y derrocar al entonces Presidente de la República Belisario Betancur por parte de la Corte Suprema de Justicia y trasladarse luego al Palacio Presidencial para asumir este grupo guerrillero la Presidencia de la República. El comando guerrillero penetró al Palacio de Justicia asesinando dos humildes celadores, impotentes para impedir su ingreso, y luego tomaron como rehenes indefensos a todos los ocupantes del edificio. Ejercía yo en esa época mi primer período en la Cámara de Representantes por el departamento del Huila, elegido en compañía del valeroso Senador Héctor Polanía Sánchez quien había ocupado exitosamente el cargo de Gobernador ( 1.972-1.974 ) en el gobierno presidido por el Huilense Misael Pastrana Borrero.
El fatídico 6 de noviembre de 1.985 me encontraba reunido con el Senador Polanía cuando nos enteramos de la iniciación del acto guerrillero y nos trasladamos de inmediato a la oficina del despacho de la Presidencia del Senado y allí pasamos varias horas divisando por las ventanas el desarrollo de la confrontación con las fuerzas militares que intentaban recuperar el control del Palacio de Justicia y rescatar los rehenes. En horas de la noche los representantes a la Cámara de todos los partidos, sin ninguna excepción, acudimos en pleno al despacho del Presidente Betancur para expresarle nuestra solidaridad y el respaldo a las acciones militares. Al día siguiente, acudieron igualmente los senadores de la república, evento al que me pidió el Senador Polanía que lo acompañara. En la reunión con los Representantes a la Cámara, el Presidente Betancur nos informó que en algunos minutos se intentaría, por parte de unos miembros de la Cruz Roja Nacional el ingreso al Palacio de Justicia, con un cese al fuego, para conocer ¨las exigencias¨ de los guerrilleros, pero luego fueron recibidos a física bala, frustrando su noble intención.
Durante todo este proceso el Presidente de la Corte de Justicia Alfonso Reyes Echandía solicitaba, o mejor, imploraba que se suspendiera el fuego para evitar que fueran asesinados, como en efecto sucedió. Es una lástima que no hubiera actuado como el General Moscardó en la guerra civil española cuando le pasaron al teléfono a su hijo amenazado de muerte si no se rendía, y le gritó con enteresa: ¨hijo, grita viva España y muere como un héroe¨.
El M-19 estaba envalentonado por el ¨éxito¨ obtenido años atrás en la toma de la Embajada de la República Dominicana en el gobierno del Presidente Turbay, de la cual salieron fortalecidos económica y publicitariamente y recibidos por el gobierno de Fidel Castro en La Habana. Creyeron ingenuamente que en esta nueva acción lograrían la toma del poder, apoyados por el narcotraficante Pablo Escobar.
Resulta ahora que al Ejército Nacional, que en forma valerosa rescató más de 260 rehenes lo responsabilizan de los muertos, y se encuentran detenidos por estos hechos, el General Arias Cabrales y el Coronel Plazas Vega. Ahora, la historia se repite en el proceso de Paz de las F.A.R.C. en La Habana: Los militares condenados y a los miembros de las F.A.R.C. se les pretende conceder todas las prerrogativas, incluyendo la impunidad y la no entrega de las armas.
