La hipocresía de las minas
La ONU, que tiene asiento en Nueva York (Estados Unidos), ayer salió con una lista bien interesante de países que aún tienen sembradas minas y otra no despreciable cifra de víctimas de estos artefactos.
En Colombia, como es usual creernos de países adelantados, consideramos que con actos simbólicos (como el de ir remangados por las calles), se acabará, disminuirá, atenuará o si a acaso acabará la explosión y siembra de minas antipersonales.
Con estos actos simbólicos, seguramente ayer muchos guerrilleros desde las entrañas de las selvas meditaron concienzudamente esta situación. Entre tanto, Colombia ayer fue indestronable del vergonzoso primer puesto de países del mundo que siembran y explotaban minas antipersonales; y fue el Estado que más víctimas deja por estas circunstancias.
Una lamentable noticia en medio de tanta paz que se respira por los lados de La Habana (Cuba). Pero más lamentable aún, que no se sepa quiénes son los que venden las minas. Sin rodeos ni zalamerías es importante decir que los Estados Unidos encabeza esta lista de vendedores de estos artefactos que dejan a miles y miles de víctimas. Sí, el mismo país donde tiene asiento la Organización de Naciones Unidas, es junto a Rusia, China y Pakistán algunos de los 32 países que predican la libertad y la paz universal vendiendo armas. Sí, ellos no han firmado ni ratificado el Tratado Internacional sobre Minas Antipersonales.
Se cree que el país libertario del norte, el mismo que no asistió en Cartagena de Indias a la segunda Conferencia de Revisión de la Convención sobre la Prohibición del uso, el almacenamiento, la producción y la transferencia de Minas anti personales y sobre su destrucción, tiene un arsenal de 10 millones de minas antipersonales.
De modo que cuando estalle una mina antipersonal (no artesanal) miremos hacia el norte. De todos modos, como no todo puede ser escepticismo vale la pena hacer un llamado urgente a la Fuerza Pública para que ataque esta situación, pues se cree que hay más víctimas de minas que de otros actos delictivos ocurridos en el país.
Vale la pena hacer una reflexión en torno a esta realidad pues en el mundo, todavía hay 59 Estados y cuatro áreas en disputa que tienen terrenos plantados con minas antipersonal. Ojalá algún día se desminen los campos.
