La Habana y las elecciones
Álvaro Hernando Cardona González
Ahora que por fin ocurrió lo inevitable, el encuentro entre nuestro Presidente con el jefe de la banda de las autodenominadas Farc en la capital de Cuba, se hace impensable evitar hablar de los acuerdos que están suscribiendo por allá y los debates que ocurren por acá. Pero más aún, decimos nosotros, inevitable hacerlo en algo que a corto plazo es más trascendente como son las elecciones políticas regionales.
Cuando se analizan tranquila y desapasionadamente los hechos y las declaraciones oficiales, persiste la inquietud de que a la mayoría de los colombianos se nos garantice justicia. No se mal interprete con que nos parezca inadmisible que un líder de banda que ha asesinado, violado y extorsionado sistemáticamente por decenas de años no purgue pena en la cárcel, porque entendemos perfectamente que si así se hubiera concebido pues estos tipos que estaban acorralados no hubieran cesado en el delinquir. No, justicia entendida como que la sociedad representada por más de 45 millones de seres, frente a menos de ocho mil reciba algún equivalente de resarcimiento por tanto daño recibido. Por ejemplo decir la verdad de cómo, por qué y bajo qué circunstancias se cometieron los delitos; que haya claridad en tantos delitos que por cierto el Estado fue incapaz de aclarar; que haya una compensación económica así sea leve de daños, porque también hubo daños materiales que empobrecieron a millones de personas y bien es sabido que el grupo dedicado al narcotráfico más grande del mundo en este momento es la banda de las Farc. Todo esto se discutió en La Habana y acordó que también se les va a perdonar.
Ahora, dejemos el asunto de lo acordado recientemente a un lado. Debe preocuparnos por ahora mucho más lo que está ocurriendo en las elecciones regionales.
Más que nunca, y lo repetimos, ahora más que nunca, se requiere que los colombianos escojamos a personas probas y capaces para ediles, concejales, alcaldes, diputados y gobernadores. Es desde las regiones como se controlan las causas de la violencia en cualquier parte. Los conflictos pequeños de convivencia que como no se resuelven, se evitan o aplazan se tornan más graves y en delitos. Si no hay justicia verdadera y pronta esto seguirá igual y de pronto más grave. Porque muchos encontrarán justificaciones para delinquir y organizarse para hacerlo en que no se hizo justicia, que no se restauraron las cosas.
Cuidado que ya los autodenominados “Combos” en Medellín y la Costa, anuncian que van a perseguir a los ex Farc. Imagínense.
Hay que salir en octubre a votar con ganas, a consciencia, seriamente, con visión de futuro de qué queremos para el país y qué país dejar a nuestros hijos. Deje el color a un lado, vote con verraquera.
