La frontera venezolana: caos nacional, conflicto diplomático y ausencia del Estado
Por José Eliseo Baicué Peña
Hace ya casi una semana que los colombianos nos enteramos de la situación que están viviendo unos colombianos en el vecino país de Venezuela. Tratamientos inhumanos, vocabularios despectivos, amenazas de muerte, desplazamientos, persecución, marcación de las casas y despectivos calificativos.
El jueves me sorprendí con la declaración, en la radio, de un niño de 12 años que aseguraba que un soldado venezolano lo había amenazado diciéndole que cruzara la frontera y se viniera para Colombia porque si no le pegaba un tiro. El joven le dijo que por qué, que él no había hecho nada malo. El soldado le dijo que era paramilitar, que era un asesino, que no lo querían en Venezuela. Por supuesto, el menor se vio obligado a cruzar la frontera y llegar al país.
Los dos presidentes han estado diciéndose cosas, acusándose, lanzando diatribas y señalando cada uno sus posturas. Maduro diciendo que en la frontera permanecen colombianos que tilda de paramilitares, malhechores, malintencionados comerciantes y demás improperios. Santos ha sido mesurado y está haciendo uso de la diplomacia. Ha llamado a cuentas al embajador colombiano en Venezuela. No sé por qué tardó tanto en hacerlo. No sé por qué no tomó cartas en el asunto más temprano. Quizás por la diplomacia misma, que en ocasiones exige pacientes esperas y protocolos propios. Igualmente ignoro las acciones y medidas que ha tomado la cancillería colombiana al respecto.
Lo cierto es que en panorama como este, se evidencia el comienzo de un problema nacional que puede llegar a tomar dimensiones graves para ambas naciones. Lo cierto es que es que puede generarse un conflicto político dadas las aseveraciones personales que ya comenzó a hacer Maduro contra Santos, cuando lo acusa de que él es el culpable de esta situación que ya comenzó a tomar connotaciones internacionales. Quizás haya un trasfondo político, también, por la cercanía de las elecciones venezolanas y el presidente Maduro quiera enarbolar sus arrebatos verbales contra Colombia a favor de sus aspiraciones en las próximas contiendas electorales.
Claro que también es cierto que se nota la ausencia del Estado, quien debe hacer valer su soberanía. Muy pronto los dos mandatarios debieron haber tratado estos y otros temas. En lugar del expresidente Uribe, debió ser el presidente Santos el que estuviera en la frontera hablando con los colombianos afectados y prestándoles cualquier ayuda.
El pueblo reclama atención del gobierno nacional y del Estado. El pueblo está llorando esta situación, el pueblo colombiano urge atención inmediata que ponga fin a una problemática que, repito, puede pasar a mayores. El pueblo colombiano no puede ser útil y reclamar atención solamente cuando es importante para elegir, para votar, para apoyar los procesos democráticos. Los colombianos que hoy viven esa desgracia son nuestros paisanos, necesitan cuidado, atención, apoyo, protección.
Colombia es hoy un estado social de derecho, dice la Constitución de 1991. Esa palabra social no puede seguir siendo ignorada en este y otros episodios similares del país. Vivimos en el siglo XXI, el siglo del conocimiento, el siglo de los avances tecnológicos y científicos. Las guerras ya pasaron, la xenofobia es cosa del pasado, las luchas a muerte que se queden en el olvido social.
No hay que esperar a que haya muertos ni heridos. No hay que esperar a que surja lo peor. Es menester buscar las mejores salidas, la mejor solución, los mejores arreglos. Es preciso propender por la armonía, tal cual como decía Confucio: Un hombre no trata de verse en el agua que corre, sino en el agua tranquila, porque solamente lo que en sí es tranquilo puede dar tranquilidad a otros.
