lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-01-03 09:08

La expectativa es muy grande

Julio César Triana

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 03 de 2016

Con el ingreso de los nuevos mandatarios quienes a partir del pasado primero de enero  asumieron sus periodos de cuatro años, inicia  una etapa de expectativas para ellos mismos y para  la ciudadanía en general, son muchos los interrogantes,  y porque no decirlo, y  las esperanzas que se tiene en cada Municipio y en el Departamento en general de los nuevos Alcaldes y por supuesto del nuevo Gobernador.

La primera acción de los recién elegidos que genera inquietudes, es el equipo que va acompañar a cada uno de los nuevos mandatarios, es normal que en cada cambio de gobierno se evidencie  el descontento de muchos por la designación de los miembros de un gabinete, no existe hasta la fecha un solo gobernante que haya logrado atender los intereses de sus amigos y aliados políticos,  por el contrario, lo habitual es amigos molestos y decepcionados por no estar dentro de un gobierno y líderes políticos sentidos por haber sido ignorados por quien gobierna.

 Adicional a ese primer escollo que enfrentan los gobernantes “el de la repartición de la burocracia” sigue el de cumplir las promesas hechas en campaña, en las que van desde la construcción de mega obras hasta  la solución a problemas mínimos que por años han aquejado a la ciudadanía. Pero la realidad que tienen que enfrentar los entrantes mandatarios será muy diferente a lo imaginado “la terrible tramitomania que se vive en lo público”, el riesgo permanente de enfrentar investigaciones por parte de los entes de control y el absurdo centralismo propio de nuestro país, serán solo algunas causales para que dentro de poco veamos a nuestros mandatarios reconociendo que no todo lo que se dice y se promete en campaña se puede hacer en la práctica.

En lo personal me sorprende cuando alguien sin experiencia o recorrido en el sector público, cree posible que llegando a un cargo por nominación o por elección, puede cambiar el mundo o lograr de la noche a la mañana grandes transformaciones.

El arte de gobernar es el arte de tomar decisiones, que en algunos asuntos  resultan acertadas y en otras equivocadas, pero que en todo caso se debe hacer con serenidad, talento y paciencia. Los logros que esperamos de nuestros gobernantes tal vez se darán pero tenemos que entender que estamos frente a un periodo de cuatro años de los cuales solo van dos días.

La mejor veeduría a un gobernante es la que hace la propia ciudadanía, siempre y cuando esta se realice sin apasionamientos, con la crítica constructiva en los errores y con la objetividad de reconocer los buenos resultados, suele ocurrir frente a los gobiernos que lo  fácil y cotidiano es criticar sus acciones y desconocer sus logros y aciertos. Aunque las expectativas son grandes, en lo público nada es tan fácil como creemos.