La eterna polémica del glifosato
Desde que Colombia comenzó a combatir en serio el narcotráfico, el glifosato entró a hacer parte esencial para el exterminio de los cultivos ilícitos.
El debate siempre ha estado a la orden del día, a tal punto que ayer el mismo ministro de Salud, Alejandro Gaviria, solicitó suspender este herbicida con el argumento de que causa enfermedades como el cáncer, entre otras.
Esta afirmación, más que un consejo amable terminó siendo como una ofensa para su colega el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, quien no dudó en rechazar esta propuesta afirmando que el glifosato es la herramienta más efectiva para acabar con cultivos ilícitos. Para el alto funcionario es claro que la erradicación manual de cultivos ha costado la vida de muchos con las minas antipersonas.
Claro, como en Colombia buscamos los caminos fáciles pues la conclusión del polémico hecho fue que se mantendría la aspersión. ¿Acaso las FARC no afirmó que indicaría dónde se había sembrado minas para acabar con ellas?
Tal vez las negociaciones no hayan concretado muy bien este punto, porque de ser cierto sería muy fácil que ellos indicaran dónde las han sembrado, de tal suerte que cuando fueran a erradicar cultivos arrancaran minas también.
En este orden de ideas es preciso advertir, que pese a que se siga con la aspersión, hay estudios de la Organización Mundial de la Salud que señalan el daño que se hace con este herbicida a la salud de las personas.
En este sentido César Paz, decano del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Universidad de Las Américas, afirmó que desde el 2005 se hicieron pruebas del glifosato, corroborando los problemas que causaban en las células y comprobando así, que presentaba un inconveniente de afectación para la salud humana. Explicó que el fabricante de este producto, se mantiene en que no es malo, contrastando con las investigaciones de paz que señalan que este "es un pesticida potencialmente cancerígeno".
La polémica indudablemente seguirá. Todo con el fin de mantener tranquilos a los norteamericanos, que son los más interesados en que se mantenga, al menos así lo señalan los reportes de prensa. Sin embargo, sería bueno que el Ejecutivo, por primera vez escuchara lo que dice la ciencia al respecto, no puede ser que se siga repitiendo la historia renacentista de Galileo.
