jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-11-07 09:11

La eterna lucha social en donde meten la pata las extremas

Muchos años antes de que Ortega y Gasset publicara en 1929 su famoso libro “La rebelión de las masas” que habla magistralmente de la irrupción de las multitudes en la historia, era evidente ya la lucha social en el panorama laboral de los países que desde cien años antes habían entrado de lleno en la “revolución industrial”.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 07 de 2014

Hacía también mucho tiempo que la cuestión social era protagonista de la historia. Adam Smith, a manera de tema preliminar de esta saga escribió en 1776 “La riqueza de las naciones” que aún hoy se considera el evangelio del liberalismo económico, apodado con rabia desde el centro y las izquierdas como “capitalismo salvaje”. Trece años después estallaría dramáticamente la Revolución Francesa. El jesuita italiano –la Compañía de Jesús siempre presente en las cosas importantes- Luigi Taparelli, acuñó en 1843 el término “justicia social” –yo agrego, cristiana- 24 años antes de que en 1867 Marx publicara “El Capital”. Y viene entonces el siglo XX con todos sus horrores, sus guerras y sus holocaustos. En Rusia estalla la  revolución bolchevique. Obedeciendo las órdenes de un Lenin vengativo y delirante, fusilan en un sótano de noche al Zar Nicolás II Romanov, la zarina, su hijo, sus 4 niñas, el médico y los demás empleados. A la madrugada, con la complicidad  de las  sombras enterraron los cadáveres en el bosque entre las raíces de los alisos. Todo en nombre de Marx, su materialismo histórico y la dictadura del proletariado. Aún en vida del pensador prusíaco hubo serios contradictores de sus teorías, provenientes de las mismas canteras socialistas. Toda esta historia sucede en la cuna de nuestro mundo occidental que es Europa, la Europa cristiana, la cual después de tantas guerras, las de antes y las de la primera mitad del siglo pasado aprendió a discutir sus diferencias sin recurrir a la muerte. Aprendió que los hombres somos iguales en muchas cosas pero que en otras somos diferentes. Muy diferentes. Sobretodo en el pensamiento. Y mucho mas en el pensamiento político. Y que para que convivan en relativa paz esos pensamientos se necesita la libertad. Especialmente la libertad de opinión. Que es el génesis de la comunicación entre los hombres civilizados, sin la cual no puede existir la convivencia. La de las ideas, que respetadas mutuamente nos permite gobernarnos sin llegar a exhibir en lo alto de una vara sangrienta la cabeza degollada de los que no piensan igual que nosotros. Pero en América Latina, Nuestramérica de Arciniegas, nuestro Tercer Mundo, resolvimos pararle bolas a Fidel Castro, quien acaso con razón, destronó al corrupto de Fulgencio Batista y su camarilla, pero sin razón y envanecido con ese golpe de suerte, puesto que mas que las armas de fuego el triunfo se lo dió el desprestigio del dictador caído, nos recetó “revoluciones” por todas partes en la forma de guerrillas comandadas por cabecillas indigestados de lecturas extremistas, una por cada  marxista vestido de “camuflado” y gorra que podía viajar a la isla a pedir instrucciones y visto bueno. Inspirados en el amoral slogan de que “son permitidas todas las formas de lucha” nos llenaron el paisaje de sangre inocente, extorsiones, secuestros, esclavitud de niños y adolescentes para terminar de narcotraficantes, comerciando la droga maldita que degrada y degenera a la sociedad que quieren redimir y envilece a sus promotores. Por cuenta de las teorías de Carlos Marx ? del comunismo ateo? Son teorías socio- políticas ?  O licencias para degradarse ? Y así querían que los colombianos se quedaran como ovejas? Quienes son los culpables de que surgiera una reacción igualmente violenta? …………..Colombianos de todas las extremas: seriedad en los diálogos. Seriedad en las propuestas. Los niños desde sus patios, sus jardines y sus montañas los están mirando.