miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-06-22 07:11

La Diversión de los Niños en Neiva

Por Carlos Yepes A

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 22 de 2015

Crecimos en Neiva durante la década del setenta, para entonces Neiva sí era un pueblo grande, los bomberos apostados donde hoy es el parqueadero de la Alcaldía anunciaban las doce del medio dia con una sirena que se escuchaba hasta la Toma, los desfiles del San Pedro se vivían y se disfrutaban sana y alegremente por la carrera 5, habían tablados populares, el mercado se hacía en la galería donde se llegaba con una canasto que se llenaba al menudeo sin bolsas, así no mas, por la leche se hacía cola abajo del Club Social donde hoy es la cuadra de las compraventas, allí se llenaba la cantina y también por esa cuadra se compraba la carne que la envolvían en papel periódico.

Nuestra recreación  estaba limitada a las clases de educación física en los colegios, que si bien se daba en las pocas escuelas públicas, se limitaba a las tres opciones privadas para estudiar la primaria: Colegio Montesori, ubicado en la calle 9 entre 5 y 6, que contaba con un bus verde tan pequeño como sus estudiantes, Colegio el Rosario ubicado en la calle 10 contiguo al antiguo seguro social por la calle 10 y Colegio de Graciela, ubicado en lo que “fue”el barrio el Quirinal.

El resto de la recreación era por cuenta propia, “la cuadra” hacía de parque de diversiones, los culumpios eran caseros, las piscinas eran pocas en la ciudad y casi que un privilegio de algunos, los bienes públicos dedicados a la recreación de los niños se contaban con los dedos de la mano. Para entonces, los que teníamos la oportunidad de poder venir a Bogotá, se convertía en la gran experiencia recreativa dada la oferta de espacios para la diversión.

Lamento reconocer que hoy, a pesar de algunos esfuerzos, todavía no existe un verdadero parque de diversiones, abierto a todos, con zonas duras y blandas, con juegos mecánicos, zonas de “picnic”, lago para navegar en pequeños botes, zonas interactivas con la naturaleza, espacios de educación en inovación, ciencia y tecnolgía, y demás ofertas recreativas que tanto extrañan nuestros niños de hoy, de la era de la globalización.

Lo que si existen son espacios y ejemplos para inculcar malas costumbres, el mismo abandono de muchos espacios públicos dedicados a la recreación incitan es al consumo de drogas y a la inseguridad, los desfiles de San Pedro, dejan ver jovenes alicorados, peleando y dando mal ejemplo a los menores, los centros recreativos que están a la mano no son funcionales además de ser costosos.

En conclusión seguimos como antes, soñando con ir a Bogotá para que nuestros niños se puedan divertir. Me pregunto entonces: ¿Quién va a hacer algo por la diversión de los niños en Neiva?