La distracción
Jorge Eliseo Cabrera
Era ya una tradición republicana que ad-portas de unas elecciones no era prudente discutir en el Congreso temas relacionados con proyectos de ley o Constitucionales de carácter electoral.
Con la sola excepción del tema de la creación de las jurisdicciones territoriales para las 16 curules de Cámara, de conformidad con los acuerdos de paz, no vemos ninguna relación con los temas propuestos por el gobierno sobre periodos de dignatarios de toda la institucionalidad, modificación de las circunscripción nacional para Senado, iniciativa ciudadana para proponer leyes, la reducción de la edad mínima para votar, financiación total por parte del estado de las campañas políticas, listas cerradas para el Congreso, el voto obligatorio y la eliminación de la figura de la Vicepresidencia.
Y más absurdo aun es el de pretender utilizar el procedimiento el cuestionado Fast Track para su aprobación, en el cual los congresistas no pueden modificar en nada los proyectos presentados por el omnímodo gobierno de Santos, sino simplemente aprobarlos. No creemos que los partidos políticos representados en el Congreso se presten para tan burda maniobra de distracción de la opinión publica concentrada hoy en los múltiples casos de corrupción a todo nivel, que tienen asombrado a todo el pueblo Colombiano.
De otro lado, los colombianos no nos vamos a tragar el cuento de la “rectificación” del ex senador Bula sobre los dineros entregados a la campaña de Santos. Si el Consejo Nacional Electoral, la Fiscalía y la Comisión de Acusaciones (Absoluciones) de la Cámara no encuentran “Suficientes pruebas” para esclarecer los hechos, tarde o temprano, con la colaboración de la justicia internacional, se sabrán los nombres completos de funcionarios y Presidentes Latinoamericanos que recibieron jugosísimas coimas por parte de “ODEBRECHT”, para no citar sino uno de los escándalos, el más reciente.
Cuando el Ex senador Bula declaró haber entregado Novecientos mil dólares, ya monetizados, a la campaña de Santos, se dijo por parte de los medios cómplices del gobierno que se trataba de la declaración de un delincuente, de un narcotraficante que era perseguido por la DEA, pero ahora, después de su “rectificación” se acabaron esos calificativos. La última declaración del ex senador Bula parece ser más un “acuerdo” que trata de limpiarle la cara a nuestro premio nobel de la paz. ¿Sera acaso el compromiso de no extraditarlo”
