La desidia que le costará 100.000 dólares a Villavieja
Germán Hernández Vera
Es difícil creer que por la indolencia de un rector y la desidia de un alcalde, la Institución Educativa Gabriel Plazas del municipio de Villavieja esté a punto de perder el premio de 100 mil dólares que le otorgó el Gobierno de los Emiratos Árabes por el proyecto “Restaurante Escolar bioclimático”.
A la fecha y pese a la presión que han ejercido docentes, padres de familia, personal de Colciencias y hasta algunos funcionarios de la Gobernación, no ha sido posible que el Alcalde elabore el documento donde protocolice la entrega en comodato del lote para construir el proyecto, uno de los requisitos indispensables para el desembolso del premio.
Y es que a Yordan Aris Pacheco, el alcalde indiferente y buena vida al que solo le preocupa su negocio de lechonas en Bogotá y pasar los fines de semana en Villavieja celebrando con sus amigos el triunfo electoral (lleva cinco meses en esas), poco o nada le inquieta que el colegio Gabriel Plazas pierda esa platica, seguramente porque él no será el encargado de administrarla, caso contrario estamos seguros que el comodato ya estaría listo.
Pero si la desidia del alcalde sorprende, la indolencia del rector Luis Hernán Serrano asusta.
Por razones que solo él conoce pero que nadie comprende, se ha negado a firmar los documentos de legalización del premio que envió el gobierno árabe. Lo que dicen –él no habla ni contesta el teléfono- es que no firma porque está en inglés, argumento pobre que habla mal de un docente que no sabe que existen traductores en internet o profesionales en lenguas que seguramente por poco dinero le entregan la interpretación del documento para que pueda firmar tranquilo.
Pero eso no es todo. Tampoco ha sido posible que el rector abra una cuenta bancaria, otro de los requisitos para el desembolso.
Como vemos por culpa del empresario de la lechona y el rector que le asusta el inglés, Villavieja, uno de los municipios más pobres del Huila, está a punto de perder los más de tres mil millones de pesos destinados a una obra social planteada para beneficiar a cerca de 500 alumnos del colegio Gabriel Plazas y a unos 80 abuelitos del municipio.
Y para rematar, como si el destino no quisiera que el premio llegara a Villavieja, la docente Jenny Arévalo, gestora del proyecto ganador, fue trasladada a un centro educativo de Neiva, algo que estaba esperando hace muchos años.
Ella asegura que pese al traslado estará pendiente del proyecto y dispuesta a hacer lo que sea necesario para concretar la obra. Por eso hace un llamado al Alcalde Aris –lindo nombre- y al rector Serrano, para que permitan que los millonarios recursos lleguen al poblado y se materialicen en una obra que será orgullo para todos los habitantes de Villavieja y ejemplo para el mundo.
