sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-02-10 09:11

La degradación de la política

José Israel Charry Calderón

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 10 de 2017

El arte de gobernar o la actividad de quienes rigen o aspiran a regir los destinos públicos, son definiciones sobre política. En la antigua Grecia, en Roma, el ejercicio intelectual de la política estuvo reservado a los doctos, filósofos y juiciosos hombres que se ocupaban de lo público, del gobierno, las normas y principios de convivencia, entre otros valores.

En nuestro país, desde los albores de la independencia se  propugnó por la instauración de un régimen democrático bajo principios conservadores, liberales, centralistas, unos, federalistas, otros. Con las lamentables y deplorables franjas de intolerancia partidista, como la guerra de los mil días o la violencia liberal-conservadora que inundó de sangre el suelo  colombiano desde el vil asesinato del gran líder Jorge Eliécer Gaitán, recuerdo haber sido testigo de fuertes confrontaciones  políticas como  las  que provocó el llamado Movimiento Revolucionario Liberal – M.R.L.- o la Alianza Nacional Popular –Anapo- lo mismo que el Nuevo Liberalismo, todo antes de la  Constitución de 1991, que selló este ciclo con la participación democrática de antiguos miembros del M-19, las dos tendencias del Partido Conservador, el liberalismo, las comunidades indígenas y la población afro, entre otras,  para proponer, discutir y aprobar el cuerpo de nuestra Carta Política. Todo ello demostró que se podía vivir en convivencia dentro de la divergencia.

Hace seis años,  Colombia no tiene memoria de los episodios referidos y hasta hoy de lo único que se da cuenta es de una imbécil confrontación, alimentada por odios y pasiones que nos asemejan a las tribus primitivas que se odiaban a muerte. Qué pena. Los adelantos tecnológicos y el avance que ha traído la posmodernidad pasan inadvertidos, porque lo que impera es el rumor, el chisme, la calumnia, el vituperio. La competencia ‘intelectual’ es por saber quién es más bárbaro para agredir y sembrar cizaña. Entre tanto, la mayoría de nuestros congéneres son golpeados por la pobreza, el desempleo,  la falta de oportunidades. Para dónde vamos, ni idea; lo que sí se puede asegurar es que vamos de mal en peor. Crecemos como la cola de vacas: para abajo. Y a Uribe y a Santos, qué  les importa,  nada. Con resignación viven de sus modestos ingresos de expresidente de la República y Jefe de Estado, respectivamente.

Es hora de levantar la mirada, de pensar por nosotros mismos, de entender el verdadero sentido de la política y no confundirlo con la politiquería. Sólo  nosotros podemos  hacer el camino que soñamos, en paz, en armonía, dentro del respeto, utilizando la  inteligencia para lo  bueno y para bien.