martes, 14 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-11-11 08:23

La debilidad estructural de la ciudad

Carlos Tobar

Escrito por: Carlos Tobar
 | noviembre 11 de 2015

La naturaleza, que es implacable sobre todo con los malos gobiernos, puso al desnudo la debilidad extrema del sistema de alcantarillado de la ciudad. Un fuerte aguacero de la semana pasada rompió –por fallas en ese sistema– las vías en dos sitios de alto tráfico vehicular: la carrera 16 con calle 18, contiguo al estadio de futbol Plazas Alcid, y la carrera primera con calle 55 entre los barrios Cándido Leguízamo y Las Mercedes. El caos del flujo de transporte, especialmente en la zona oriental –con limitantes viales notorias–, ha sido insoportable para los ciudadanos que deben usar esas vías para desplazarse a sitios de vivienda o de trabajo. Particularmente molesto para la ciudadanía ha sido el colapso de la carrera primera en Cándido que, dos días antes, había sido pavimentada tras más de una década de esperar su reparación.

Estos dos hechos, que desafortunadamente se vienen repitiendo desde hace por lo menos treinta años, son pruebas cotidianas de la debilidad del sistema de acueducto y alcantarillado de Neiva. Desde hace mucho tiempo, la ciudad ha venido creciendo sin brújula que la oriente. A hoy, no se cuenta con un plan maestro que regule las condiciones de urbanización, lo que ha conducido a que la ciudad se haya construido a retazos. Como parches de “remiendo nuevo en traje viejo” que, entre otras, es una de las causas de las fugas en acueducto y alcantarillado, a más de que muchas de las redes son tan antiguas que ya cumplieron su vida útil. La situación es especialmente grave en el sistema de alcantarillado porque buena parte de él funciona como mixto, es decir, para evacuar aguas servidas y aguas lluvias, y aunque en la ciudad las lluvias no son muy frecuentes ni fuertes cuando se presentan hacen colapsar sitios críticos como los reseñados atrás.

Si hay una institución para revolcar –literalmente – de arriba abajo, es las EE.PP. de Neiva que no ha cumplido las funciones para las que fue constituida. Si se revisan sus competencias no cumple con una sola de manera cabal. Siendo las carencias más apremiantes la amenaza de racionamiento en el suministro de agua potable y la ausencia del tratamiento de las aguas residuales para verterlas ya descontaminadas al río Magdalena. Para no hablar de los problemas administrativos y tarifarios tan caros en el corazón y la mente de los usuarios.

Permitir la urbanización creciente de la ciudad sin resolver falencias de tanta gravedad, puede poner en riesgo no solo la seguridad física y la vida de muchos de sus habitantes, sino crear condiciones de alto riesgo para la prestación de un servicio vital de cualquier concentración urbana.

Ojalá, la etapa que se abre con la elección del nuevo alcalde conduzca a la radical reorganización de la empresa de servicios públicos más importante de la región.