La cuesta de enero
Jaime Salazar Díaz
Comenzamos a ascenderla hoy lunes en lo mundial, lo nacional y en lo local. En esto último todo parece igual porque la cotidianidad nos encuentra en el mismo paisaje urbano, con los mismos vecinos y el mismo clima. Los cambios fuertes vienen en los dos primeros: el mundo y la nación. Tal vez lo mas trascendente nos lo muestra el cambio de Presidente en los Estados Unidos. Del próximo viernes en quince días, el 20 de enero, habrá en la Casa Blanca una persona diametralmente distinta a la actual, el equilibrado Obama. Y no es por la raza o su aspecto físico, que ya es bastante: un mono ojiazul y un negro, sino por su versión de la realidad. Para Mr. Trump el objetivo es hacer billete y ganarlo a toda costa para repartirlo entre su gente. Para Obama el mundo es uno solo y por eso siembre buscó la paz y el equilibrio no solo en lo económico sino también en lo ambiental. Ahora mas que nunca vivimos bajo el mismo techo y lo que ocurra en un rincón del planeta repercute en todo el orbe. Por eso, y por estar tan cerca Colombia del gigante gringo sus pisadas retumban en nuestro suelo y en muchas de las veces nos pisan los callos. Al otro día de su elección se nos subió el dólar con el que compramos lo necesario para producir y la Reserva Federal subió unos puntos los intereses del dinero y los capitales que han estado en Colombia financiando las empresas alistaron sus maletas para viajar al norte donde pagan mas. Solo esas dos cosas, reflejos del nuevo Presidente electo antes de posesionarse nos afectaron bastante. Falta todo lo que venga a partir del 20 de enero. Nunca como antes nos sentimos a nuestra propia suerte y la realidad es tozuda: si no somos nosotros…quién podrá defendernos? Los europeos están en las mismas y además ocupados en la salida de la Comunidad Europea de la "pérfida Albion" y la delicada situación económica de Italia y Portugal para no hablar de los refugiados orientales y norafricanos y la intensa alerta por las amenazas permanentes del Estado Islámico. Nunca como antes es fundamental y urgente para Colombia exportar. Exportar comida y manufacturas y flores y atraer turistas no solo a Cartagena, Medellín o el Eje Cafetero. ¡Exportar o morir! Se dijo alguna vez en situación parecida. Y ¡ojo! Para los incipientes exportadores huilenses, los que ya hay y los que quieren serlo: hay que ver las frutas que nos llegan de Chile y Perú a los supermercados de Bogotá: qué limpieza y perfección en su aspecto, desde el empaque para no hablar de la dulzura y el sabor uniformes. Los cafeteros ya han aprendido y nos sorprenden a diario con su calidad ¡calidad es la clave! A mas del cumplimiento y la suficiente malicia de buenos comerciantes para entrar a la venta en el momento oportuno. Los precios fluctúan todos los días. Dejamos para lo último la situación nacional ¡el inefable Juan Manuel nos dijo el sábado que estábamos en el país de las delicias! Con su ministro Cárdenas, los parlamentarios de la U y sus aliados nos subieron al 19% el IVA ¡ Que delicia!
