La cuenta de cobro
Al presidente Juan Manuel Santos, no solamente le pasó cuenta de cobro en la primera vuelta, la gente del común en el Huila, los campesinos, los cafeteros, los deportistas, los mineros y hasta los funcionarios públicos.
Los 8 congresistas de la región que se beneficiaron durante los cuatro años de su cercanía, y al final de la mermelada, también lo dejaron solo.
Nadie en el Huila puede dar fe de que Jorge Eduardo Gechem, Rodrigo Villalba, Carlos Ramiro Chávarro, Consuelo González, Luis Enrique Dussán, Carlos Augusto Rojas o Silvio Vásquez movieran un dedo en favor de la campaña del presidente antes de la primera vuelta, parece que se hubieran escondido para dejarle libre el camino a Uribe que lo masacró en todo el departamento prácticamente sin mover un dedo.
Nadie se explica, por qué los congresistas huilenses se la pasaron los cuatro años abanicando a Santos, recibieron la mermelada y en el momento más importante lo dejaron solo. Recordemos que durante las elecciones del 2010 el Presidente obtuvo en el Huila más de 200 mil votos y el domingo 25 de mayo solamente alcanzó la vergonzosa cifra de 34 mil sufragios, ganándole solamente a Peñalosa, Uribe y Clara López le dieron una paliza en el Huila.
¿De qué sirvió entonces la mermelada? ¿Dónde está el trabajo político de los 8 congresistas del Huila que se la pasaron detrás del Presidente los cuatro años? No hicieron nada, desaparecieron tan pronto recibieron los beneficios personales, se quedaron callados porque las encuestas decían que la cosa iba a estar muy reñida, y no querían quedar mal con Uribe, es decir, lanzaron la moneda con el propósito de ganar por cualquier de las caras que cayera, porque así son nuestros congresistas.
Es preciso recordar que durante el gobierno de Uribe los mismos congresistas se olvidaron de sus partidos y estuvieron los 8 años detrás de la política de seguridad democrática. Ahora justifican la voltereta en el proceso de paz, pero con una enorme sutileza para que Zuluaga no los escuche porque allá llegaran si Santos no logra la reelección el próximo 15 de junio, para nadie es un secreto que los congresistas del Huila se acostumbraron a acomodarse donde mejor les vaya.
Es muy grave lo que está ocurriendo con la clase política del Huila, cada día es peor. No hay ninguna esperanza de cambio. Los electos que asumirán el 20 de julio están cortados con la misma tijera, y reconocen a los mismos caudillos de siempre, a los mismos gamonales con la hoja de vida ajada por la corrupción, de manera que no podemos esperar nada diferente a lo que hemos tenido durante estos años. Estamos muy lejos de una renovación, de un cambio en la manera de hacer política.
Es preocupante porque sin liderazgo la región cada día será más pobre, más relegada, menos reconocida por las instancias nacionales. La salud en el Huila es sinónimo de muerte, el deporte símbolo de abandono, la educación objeto del retraso y el nivel de vida, uno de los peores de Colombia porque los políticos negocian todo en su favor y a espaldas de la gente, pues la gente para ellos solamente es importante el día de las elecciones, nada más. La paz la pueden negociar Bajo el pretexto de la reelección en Cuba, pero la miseria, la lucha que libra la gente para poder sobrevivir es la guerra que nunca termina y que a ningún político le duele, ni le interesa. Marfy16@outlook.es
