La crisis de un recurso vital y sus consecuencias
Rafael Hernando Yespes Blanco
Incendios forestales, grandes extensiones de suelos y vegetación afectada, cantidad de reses muertas y una considerable disminución de la productividad son el común denominador de quienes sufren las consecuencias del intenso verano que atraviesa nuestro país, y así el problema no se haya agudizado en los centros urbanos, las altas temperaturas lo dicen todo.
En Colombia vivimos con la idea de ser privilegiados, el segundo en biodiversidad después del Brasil, el séptimo entre los países con mayor riqueza hídrica en el mundo, del 60% de los páramos, dependen el 85% de los colombianos. Sin embargo, el 40% de sus cuencas están fuertemente amenazadas, el cambio climático provoca eventos extremos como sequías o inundaciones, el futuro de las poblaciones es cada vez más incierto. Pero no reaccionamos, seguimos sacrificando áreas productivas y de Bosque natural con las hidroeléctricas, las formas de producción no varían y en especial, la minera y petrolera, generan daños irreparables en el medio ambiente.
Nuestros gobiernos hacen esfuerzos inútiles para fortalecer la investigación, el apoyo a las reservas de agua, la búsqueda de formas alternativas de generación de energía como la solar. Es increíble lo que ocurre en nuestro departamento, tenemos una radiación muy alta en los municipios del norte como Aipe, Neiva y Villa vieja y la electrificadora del Huila tiene como solución, la construcción de micro-centrales. ¡Qué tal esto! Nos falta conciencia de protección y defensa de los recursos naturales a todo nivel. Por ejemplo en Neiva, no existe una pedagogía para la siembra y protección de los árboles, un ciudadano no sabe que árbol puede tener frente a su vivienda.
Es prioritario realizar una gestión eficiente con el agua, protegiendo los ecosistemas, evitando el agotamiento de las reservas de agua ante las sequías. Existen países que lo hacen muy bien, España es un ejemplo por la gestión participativa desde la edad media. Las confederaciones hidráulicas tienen unos comités de cuencas para discutir sobre la forma de usar el agua. Francia creó después unos comités más modernos para gestionar cada cuenca hidrográfica. Brasil y México dan cada vez más importancia a la gestión con el agua. Se requiere apoyar la investigación, una conciencia y cultura de la conservación, realizar acuerdos que trasciendan los límites geográficos de un territorio, infraestructuras adecuadas, y una buena gestión. Es importante tener agua almacenada para utilizarla cuando no hay lluvia; en España, tienen excelentes infraestructuras de reserva. La lluvia en la mayoría de los casos tiene relación directa con la riqueza económica de un país o territorio, cuando llueve aumenta la producción económica, y cuando no, ocurre lo contrario.
