domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-10-26 03:36

La crisis de los 40

Orlando Parga Rivas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 26 de 2016

Una de las crisis existenciales más difíciles de los seres humanos es el superar la edad de los 40 años. Aunque muchos crean mantenerse al margen de sufrirla y otros tantos intenten huir de ella, la crisis de la mitad de vida es una etapa real tanto en hombres como en mujeres, afectando aspectos físicos y psicológicos.

La crisis de los 40 años implica pensamientos trascendentales donde el hombre se cuestiona sobre el logro de sus metas personales, afectivas, laborales, financieras y profesionales, pues muchos sienten que a esta edad ya deberían haber alcanzado una madurez suficiente que les permitirá cumplir a cabalidad estos aspectos.

Es el génesis inalterable del comienzo del final de la existencia terrenal. Es el punto de quiebre de la línea del tiempo de la vida, el escalón de la presencia corporal en que empiezan los años madurez. Es el principio del fin o de la entrada en años.

Es el capítulo inicial del resto de la vida cuando el camino se vuelve cuesta arriba. Ya no se trata de cumplir un año más de vida sino de restarlo en el calendario de la existencia. Cada que se conmemora el natalicio significa en realidad un año menos, comienza la cuenta regresiva, y se vuelve una máxima aquello de que "todo tiempo pasado fue mejor".

El ímpetu, la impulsividad y el vigor de la juventud quedan atrás para dar paso a la actitud prudente, calculadora y prevenida que trae consigo la madurez. A partir de los 40 al nombre se le antepone el "señor" (a) o "don" (a). La fortaleza física ya no es la misma y son más comunes los quebrantos de salud y la necesidad de consumir suplementos vitamínicos. Los gustos musicales empiezan a reñir con los cantantes y la música de moda. No va a existir una banda como Los Toreros Muertos, Los Prisioneros y Los Hombres G. Nuestros hijos, ya adolescentes, empiezan a retar nuestra autoridad.

Sentimos un profundo remordimiento por las metas no alcanzadas; queremos pasar más tiempo solo o con ciertas compañías; buscamos pretextos para tener una vida social con nuestro amigos; preferimos artículos caros o extraños, como prendas de vestir, autos deportivos, joyas, motocicletas, aparatos electrónicos, teléfonos costosos, tatuajes, etc.; prestamos demasiada atención a su apariencia física

Pese a que deberíamos estar preparados y asumir la madurez con la tranquilidad y la dignidad que dan la experiencia y sabiduría de los años, lo cierto es que nadie se prepara para enfrentar este momento tan traumático y nos rehusamos aceptarlo. Nos miramos en el espejo y nos vemos espectacular pero recordamos con nostalgia esos tiempos en los que no sentíamos inmortales y capaces de todo: desde ser portero de futbol, buen basquetbolista y hasta nadador.

Cuando tenía 20 me levantaba con la marca de las cobijas en la cara pero a los 10 minutos se me quitaban, hoy las marcas son producto del paso del tiempo y permanentes. La lozanía, frescura y la jovialidad se desvanecen y nuestro aspecto se empieza a tornar marchito, adusto y cansado. Hoy no aguanto un partido de futbol con Orlandito.

Nos queda un año para terminar con el cuarto piso o la crisis de la mitad de la vida o de los 40 años creemos que estamos llegando a una madurez de nuestras vidas.

Entonces buscamos a toda costa recuperar la juventud perdida. Los gimnasios, gym y centros de estética están llenos de cuarentones que rehúsan a verse de su edad sino aparentar y sentirse jóvenes de 20.  Se toman fotografías, selfies mostrando atributos que los hagan ver bien ante una sociedad mezquina y burlona.

Luchamos continuamente por volver atrás cuando la idea es luchar por seguir adelante con los planes y proyecto de vida trazados. Y esta crisis nos deja al descubierto una personalidad insegura. Por eso al mal tiempo buena cara y asumir una actitud más positiva y también más racional, disfrutar de la experiencia acumulada y reflexionar sobre lo logrado en el pasado y lo que aún se puede conquistar en el futuro.

Algunos asumen una visión catastrófica de la vida lo que solo provoca sentirse peor y encontrar todo aburrido, además de pensar que la vida de cualquier persona es mucho más agradable que la de nosotros.