La corrupción fabrica pobreza
Froilán Casas
Según una ONG que se denomina Transparencia Internacional, Colombia está catalogada como uno de los países en donde más corrupción hay; sobre todo en el sector público. No se entiende que, nunca como ahora, tenemos tantas leyes que buscan la trasparencia en el manejo de la cosa pública y, como dice la sabiduría popular: entre más vacas, menos leche. Cuánta burocracia tenemos en los entes de control, ¿son efectivos? Cada día tenemos más impuestos y, sin embargo, seguimos con malas vías, malos servicios, la pobreza campea por todas partes. Pareciera que es necesaria la pobreza para mantener cautivos los votos. Todos los gobiernos hablan de poner orden, racionalizar el gasto público, optimizar la ejecución de los recursos, concluir las obras iniciadas, reestructurar las empresas para hacerlas eficientes, etc., etc. Cada día la honestidad aparece más esquiva. Con frecuencia quienes toman como escudo de campaña la lucha contra la corrupción, después al destaparse las ollas, se encuentran en ellas un pozo de podredumbre. Se dice que en nuestro país, se perdieron alrededor de 23 billones de pesos en el año 2016. ¿A cuánto asciende la cascada de impuestos que nos han puesto últimamente? La avaricia y la codicia parece que no conocen límites. Cuántos aparecen con caras de ángeles y sus corazones están llenos de podredumbre. La conciencia moral no existe y ahora como Dios sobra y hace estorbo en ciertos sectores colombianos, ¿qué nos queda a los honestos? “Caras vemos, corazones no sabemos”, dice la sabiduría popular. ¡Qué descaro! Hubo dirigentes políticos que hablaron de bajarle a la corrupción y llegar a los límites normales de la misma, ¡qué cinismo! ¿Por qué en países como Nueva Zelandia, Singapur, Corea del Sur, Japón, Noruega, Finlandia, sí se ha podido? ¿Para qué seguimos hablando de honestidad si se amañan los concursos, se maquillan los informes, si se sigue nominando de acuerdo con intereses partidistas? Los cuerpos colegiados cuando de nominar se trata, aparecen con una maquinaria invisible que determina los elegibles y postulan a su antojo, mostrando una cara limpia. En este país, sobre todo en época electoral, todos los candidatos se presentan como mesías, como salvadores. ¿Qué pasa al llegar el poder? La corrupción es tan nefasta que aparece como un cáncer haciendo metástasis por todas partes. Les digo a quienes han obtenido tanto poder político y económico, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si al final pierde su alma? Estos de conciencia encallecida, ¿cómo se sienten ante la enfermedad y la muerte? Le cuento amigo lector, he visto llorar a muchos y ya su pasado es irreversible. No se pregunte: ¿qué planeta le dejamos a nuestros hijos? Pregúntese más bien, ¿Qué hijos le dejamos a nuestro planeta? No le enseñe a su hijo qué hacer con el dinero, enséñele más bien, qué no puede hacer con el dinero. Las personas honestas logran los resultados propuestos a base de constancia y perseverancia en los proyectos propuestos. Los zánganos no dejan sino tristeza y dolor. ¡Ah, hay tantas rémoras en este país! ¡Qué paradoja! Un país tan rico y lleno de pobreza. Tenemos la cultura del dinero fácil.
+ Froilán, obispo de Neiva
