La constituyente venezolana
Editorial
La comunidad internacional está sorprendida, con el anuncio del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro de convocar una Constituyente, para buscar apaciguar los ánimos enardecidos que tiene el pueblo venezolano, ante las medidas dictatoriales e infrahumanas, que ha implementado este gobierno dictatorial. Desde que se iniciaron las marchas multitudinarias por las principales vías de las ciudades del hermano país, se ha producido más de veinte muertos y centenares de nuevos presos políticos, producto de la reacción oficial, brutal que ha emprendido las fuerzas armadas contra las familias que salen desesperadamente a protestar y a exigir un cambio en la dirección ejecutiva de dicha Nación. La política económica emprendida en su accionar gubernamental, ha generado un desabastecimiento y una escasez de alimentos y medicinas que tienen en la profunda crisis alimentaria a los venezolanos, que no visualizan en el horizonte un mejoramiento de su calidad de vida, ni se produce un restablecimiento de la producción de bienes y servicios, porque no están dadas las condiciones macroeconómicas del mismo. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, dijo este martes que la convocatoria de una Asamblea Constituyente en Venezuela es "el fin" del legado del fallecido presidente Hugo Chávez, al tiempo que pidió que esa iniciativa sea sometida a referendo.
Lo anterior ha provocado un rechazo generalizado de todas las fuerzas vivas de la República Bolivariana de Venezuela. Igualmente, expertos internacionales, han expresado que el mismo régimen que ha violado la Constitución en todos sus principios fundamentales, anuncian el fin de la Carta Magna de Chávez y de su legado a partir de un fraudulento llamado, a una Asamblea Nacional Constituyente. Esta medida ha sido entendida por el constituyente primario, como un golpe de Estado, porque la oposición lo consideran una maniobra, para evitar que en el país se convoquen a elecciones libres. Con ello se busca, que se protocolice la dictadura fascista que ha impuesto el régimen de Maduro, que quiere dar un golpe definitivo a la usurpación de derechos del pueblo, a través de la intimidación con la violencia y el fraude a un pueblo que sabe de libertad y que será en las calles donde defenderán hasta la muerte el retorno a la democracia. Se necesita estabilizar la economía y la institucionalidad de la República. Consideramos que dicho presidente, tiene las horas contadas en el poder. Cada vez es más creciente la indignación nacional y la presión internacional está generando una metástasis al interior de su gobernabilidad. Las protestas son más crecientes y la oposición no va a permitir que esto suceda. No la tiene fácil el presidente Maduro. Sus ideas de ser un dictador, para seguir los pasos del estilo cubano, serán muy difíciles para imponerlas, a través de este mecanismo de participación ciudadana. Lo triste, es que algunos voceros políticos que aspiran a la presidencia de la república de Colombia, tienen estructurados sus ideales, dentro de sus plataformas ideológicas, establecer este modelo venezolano en nuestro país.
