sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-03-29 09:00

La constancia vence

Orlando Parga

Escrito por: Orlando Parga Rivas
 | marzo 29 de 2017

Los seres humanos debemos trabajar con firmeza si queremos alcanzar nuestras metas y una de las virtudes para conseguirlas es la constancia que le ponemos a la lucha permanente y diaria para lograr nuestros objetivos.

La constancia es pues la determinación inclaudicable e indeclinable de conquistar nuestros propósitos. Se trata de una fuerza interior que le imprime ritmo, oxigeno y potencia a ese órgano que le llamamos corazón y que se convierte en una pasión de vida. Se necesita un esfuerzo humano constante y disciplinado para manejar el tiempo y la persistencia en nuestras empresas.  No se quede en la frustración, en observar el obstáculo y la dificultad; el valor de la constancia es el resultado del trabajo perseverante que obtiene como recompensa el logro de los diferentes proyectos de su vida.

La constancia es la valía de no rendirse y nunca darse por vencido, sino sobreponerse ante las adversidades, infortunios y reveses de la vida. Debemos aceptar que el camino no es siempre llano sino que muy a menudo se nos pone cuesta arriba.  De modo que esa persistente culpa que llevamos con nosotros de perder tiempo, por postergar lo que queremos hacer, no es motivo para dejar el camino iniciado.

Es así que la constancia es el hábito de hacer todos los días aquello que es importante, por insignificante que parezca, para alcanzar una meta. Es el resultado de aquellas cosas que aunque pequeñas, si las innovamos reiteradas veces se convierten en grandes proyectos.  A fin de implantar buenos hábitos, necesitas desarrollar tu constancia.   Es una habilidad como cualquiera otra y por lo tanto puede ser practicada aunque parezca agotadora, difícil y dura. De grano en grano la gallina llena su buche dice el adagio popular.

¿No le ha pasado que las ideas le rondan en su cabeza pensando en hacer algo dándole largas a la vida pero nunca lo emprende y continúa perdiendo el tiempo? Porque no avanza correctamente. El fin propuesto es esa corona de laureles que imaginariamente se gana todos los días atendiendo las prelaciones del caminar con decisión.  No más alargues, no prologues, no posponga y no dilate.  Es disposición, firmeza, perseverancia o actitud humana del ánimo en las decisiones a emprender a arrancar por la empinada curva que nos señala la existencia.

Pero la constancia está íntimamente ligada a la voluntad y a la disciplina. Y en eso los japoneses son ejemplo, porque son extremadamente metódicos y organizados; perseverantes y laboriosos. Existe en Japón un dicho que traducido dice más o menos: "Tarde o temprano la disciplina vencerá a la inteligencia", es decir es importante tener talento, pero es más importante ser disciplinado y perseverante para lograr el éxito.

Por su parte, Albert Einstein decía que "Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad". Pero esa constancia y esa voluntad no pueden ser caprichosas, debemos ser metódicos y disciplinados como dijimos, aprender de los errores, entender las lecciones aprendidas para que cuando un obstáculo nos haga caer, volvamos a levantarnos con más ímpetu seguros de no volver a tropezar con la misma piedra.

Usted no puede rendirse ante el primer inconveniente y desfallecer ante la dificultad. Hay que plantear objetivos claros, alcanzables y a corto y mediano plazo para de este modo ser sensatos.

Vamos pues a resistir, persistir e insistir en nuestros más nobles y humanos propósitos de vida, con la voluntad del carbonero y la fe puesta en Dios.