La consigna es NO pagar
Nuevamente el terrorismo es noticia. Otra carga explosiva, esta vez de mediano poder, generó daños de consideración y perdidas millonarias en una ferretería del centro de Neiva, y como ya es conocido por todos, la acción violenta e infame es de la autoría de grupos delincuenciales, como retaliación por el no pago de la cuota extorsiva.
Se calcula que las pérdidas al establecimiento comercial superan los 50 millones de pesos representados en la avería de maquinaria y productos, así como en el menoscabo de la planta física, fruto de la onda explosiva y el incendió que se registró luego de la descarga.
Viviendas y locales comerciales aledaños, aunque en menor medida, también se vieron afectados, teniendo sus ocupantes que soportar el impacto psicológico que el terrorismo deja en quienes lo viven de cerca.
Aquí estamos frente a un cúmulo de injusticias. Los directos afectados, en este caso propietarios de una ferretería, son huilenses honestos que con mucho esfuerzo y trabajo han logrado crecer y mantenerse en un negocio muy competido. Ellos no le han quitado nada a nadie y por lo mismo no es justo que hoy tengan que entregar parte de sus ganancias a desconocidos.
Esta familia genera empleos directos e indirectos, trae progreso a la región y es fundamental para el desarrollo de la ciudad. Pero al tener que soportar este revés, muy seguramente deberá reducir sus puestos de trabajo y en el peor de los casos cerrar para siempre el establecimiento o trasladarse a otro departamento.
Estas son las consecuencias del terrorismo perverso, ese que es muy fácil de perpetrar por el factor sorpresa pero que es muy difícil de contrarrestar, pese al gran esfuerzo –lo hemos visto- de las autoridades acantonadas en la ciudad.
Lo que nos queda es seguir apoyando nuestras instituciones, a esos uniformados que día y noche arriesgan sus vidas por todos nosotros, pero también es fundamental continuar invitando a todos los que hoy son víctimas de la extorsión y el chantaje a que no cedan, a que se mantengan en la línea de la legalidad y no convengan la exigencia de los violentos.
Pagar una ‘vacuna’ es financiar el terrorismo y general más extorsiones, eso no lo podemos olvidar.
