lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-02-11 08:57

La cocina

Mauricio Bahamón Oliveros

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 11 de 2016

No es raro que en los mentideros políticos se pretendan manejar las cosas a punta de chismes. Donde se habla de lo humano y lo divino.

En el arte del chisme por el chisme, caen desde el ingenuo incauto hasta los más incrédulos del pueblo. Muchos casos se han visto y créanme nos es ajeno para nadie.

Hay personas que por creer tener más confianza con su jefe, vive contando lo que a él le cuenta y en el peor de los casos le cuenta lo que cree que le conviene. Y le dan larga a la imaginación sin importar destruir la buena imagen de una persona. Para muchos ya es costumbre que todos son ladrones hasta que se compruebe lo contrario.

Recordemos la frase utilizada por un expresidente “no hay que hablar mal de la panela ajena, para vender la propia”.

Muchas veces son tan convincentes y dan la impresión de estar tan cerca al jefe político, aseverando que lo que dicen es porque lo escucharon en una reunión privada donde por lo general es falacia.

Otras veces han destronado gerentes y nombrado nuevos, han ganado demandas donde ni siquiera la corte suprema se ha pronunciado, han dañado nombramientos tanto regional como nacional, porque la Opitofagia existe.

Ya muchos están acostumbrados y tienen el pellejo grueso sin despertar el más mínimo reflejo de inconformidad, ya que  para ellos no entran ni los desprecios.

Pero bueno ya entrando en materia este arte es subjetivo pero con un objetivo claro, dañarle el caminado mediante un comentario negativo de una noticia no verificada a una persona, y por lo general cumple el cometido.

A veces cuando no hace daño y es simplemente generalizado de algún chisme vano es hasta risible, como el caso del embajador de la india que hasta película hicieron.

Hoy me refiero a nosotros los chismosos y no al mentiroso, para darle claridad a la columna y como antiguamente decían en el antiguo club social, antes de contar algo “aquí entre nos y Mery” nunca supe quién es Mery.

Lo importante de este mal hábito es no dañar a los demás. Muchas veces cuando dicen “se dice, no me consta” con esta frase inicia un buen chisme. Y al fin este es el principio de conversaciones de corrillo donde no hay academia, convirtiéndose en un tema de entretenimiento y  ocio para pasar un rato.

Y no me vengan con el cuento de “yo no soy chismoso, pero” recordemos juan 8: 1-11, eso sí es seguro el que se deje descubrir como autor intelectual de un mal chisme terminará lapidado.