domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-08-29 11:40

La ciudad, la belleza y su planeamiento

Jaime Salazar Díaz

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 29 de 2016

Antes de expresar opiniones y de hacer propuestas al desarrollo de la ciudad, es necesario reconocer  que el fenómeno ‘ciudad’ de nuestra época evolucionó hasta convertirse en un organismo muy complejo. Y que el planeamiento de Neiva, como la ciudad llamada a ser la capital del Sur colombiano, implica una responsabilidad aún mayor. Acercarse a su organización y planeamiento requiere de un profundo respeto, en primer lugar, de los ciudadanos, cualquiera que sea su condición económica, social, política o religiosa, y en segundo lugar de quienes, de buena fe, han emprendido la tarea. No dudo tampoco en señalar a quienes, aprovechados de un efímero lapso de poder, han infringido en la ciudad heridas difíciles de restañar en el corto plazo. La tarea urbanística es esencialmente colectiva: es el pueblo el que aporta los problemas, las soluciones representadas en sus autoridades – ahora elegidas por el pueblo - y finalmente el que  día a día la construye.  La ciudad se edifica en el territorio, en el paisaje, (ahora se denomina medio ambiente) y ante la disyuntiva de colapsar o permanecer, no hay duda que escogemos esta última opción. Por lo tanto, la primera condición para perdurar en el sitio, no hay mas remedio que respetar el territorio y el paisaje. En primer lugar lo vital: el agua, nuestros ríos y quebradas, sus fuentes, sus orillas –¡Qué gran error la canalización en concreto de las Ceibas! Ahora es un muladar, antes era un río-. En segundo lugar, en este clima ardiente: la sombra -¡los árboles!- sin ellos no es posible el espacio público, ni los andenes, ni los parques, ni el recreo de los niños, ni el descanso de los mayores, ni el solaz de los enamorados -¡Qué soberana estupidez la destrucción del Parque Infantil (la Concha acústica)!- antes era un bello parque arborizado en el Centro, ahora es un monstruo de concreto y metal -¡Bueno, quisimos dedicar esta columna al planeamiento de la ciudad… ya vamos terminando el espacio autorizado y solo hemos comenzado con el agua y los árboles.- Nos falta todo lo demás: las vías ( las grandes vías regionales que no deben interrumpir la vida de la ciudad, las medianas que deben ser grandes continuidades para que faciliten la movilidad de todos los ciudadanos, y las demás, de sector y de barrio), los servicios públicos, la salud, la educación, el trabajo (industria, servicios, comercio), densidades, alturas…etc. etc… En fin ¡qué tarea! Pero no se puede olvidar, antes de terminar hoy, algo esencial en el escenario: la belleza, la belleza urbana. Hay que intentar el orden estético de la ciudad, sus proporciones, la relación entre lo vacío y lo lleno, es decir, lo construido. Los colores en armonía con los árboles y con el paisaje. Hay que intentar una gramática urbana que la gente admire y entienda. Comencemos por dar nombre a las comunas. Ahora tienen un número como si la ciudad fuera un depósito de personas. Y no olvidar tampoco una visión de largo plazo… 30, 50, 70 años. Los decenios son apenas momentos en la historia de las ciudades.