La caja de pandora
Por Froilán Casas
Aquí en este artículo no quiero presentar la caja de Pandora como el recipiente de los males. Empleémosla más bien, como el recipiente de los anhelos y esperanzas. Hablemos del bien, entonces. Métele a la caja tus deseos por hacer el bien para ti y para los demás y, mañana cuando la abras, estará llena de parabienes. No seas ave de mal agüero, sé optimista con un sano realismo. Que tus palabras construyan, no destruyan. Si tienes que hablar mal de los otros, mejor cállate, ¿quién eres tú para juzgar a tu hermano?
La vida es un jardín y lo que siembres en él, eso te devolverá. Así que elige semillas buenas, riégalas y con seguridad tendrás las flores más bellas. A menudo sembrarás llorando, pero ¿quién sabe si tu simiente no necesita del riego de tus lágrimas para que germine? Piensa que los vientos fuertes harán que tus raíces se hagan más profundas, para que tu rosal resista mejor lo que habrá de venir. Y cuando tus hojas caigan, no te lamentes, serán tu propio abono, reverdecerán y tendrás flores nuevas. No creas en la buena o mala suerte; el mañana será el resultado del presente que estás viviendo. Sé inteligente para tomar la decisión más acertada. Si quieres ver el arco iris, tienes que soportar la lluvia. Enséñales a tus hijos que todo se logra con esfuerzo. Tener dinero fácil es propio de los narcotraficantes, de los corruptos y de los que viven explotando a los demás. Los honestos logran los éxitos con esfuerzo, dedicación y sacrificio.
Fíjate metas y pon todos los medios para alcanzarlas. Sueña sí, pero con los pies en la tierra. Recuerda que no existe viento favorable para el marinero que no sabe a dónde ir. Elige, toda elección implica una renuncia. Tu opción exige sacrificios, ten ideales nobles para vivir. Si tienes a Dios en tu corazón, nunca te dejarás corromper y tu actitud será siempre de servicio. El hombre no muere cuando deja de vivir, pero sí cuando deja de amar. En la vida hay algo peor que el fracaso: el no haber intentado nada. Hay gente que se pasa la vida, haciendo nada y hablando mal de todo el mundo. Viven programando la vida a los demás y olvidan programar la propia.
No pierdas el tren; aprovecha el paso del mismo, es posible que no vuelva a pasar. Los problemas son una oportunidad que te ofrece la vida para que midas tu capacidad de lucha. Tú puedes con la ayuda de Dios. Planea con tiempo, no estaba lloviendo cuando Noé construyó la barca. No importa la fuerza de la tormenta, cuando estás con Dios, siempre hay un arco iris esperándote. Cuida tus palabras, no hables mal de los otros. El Apóstol Santiago nos dice que a la lengua se le debe poner freno como a los caballos. La herida causada por una lanza puede curarse, pero la causada por la lengua es incurable. La paciencia en un momento de enojo, evitará cien días de dolor. Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías, los buenos amigos en las épocas de desdichas. De los hombres, aprendemos a hablar; a callar sólo de los dioses, nos decía Plutarco.
+ Froilán, obispo de Neiva.
