La acción de los comunales
Lucas Mateo Vargas Vargas
El día de mañana en los diferentes barrios de cada una de las diez comunas, así como en los ocho corregimientos y en las más de 70 veredas que conforman a la Neiva rural y urbana, sus habitantes se darán cita para elegir a sus representantes comunales que, a través de las Juntas de Acción Comunal, serán sus interlocutores ante la institucionalidad gubernamental.
Esta figura de la Acción Comunal -que fuera creada a partir de un análisis sociológico, desde la recién creada facultad de Sociología de la Universidad Nacional, de la experiencia del proceso organizativo de la vereda Saucito en el municipio de Chocontá (Cundinamarca) y legalizada por medio de la ley 19 del año 1958- cuya labor misional, como organización social de base, es la de intermediar ante la institucionalidad gubernamental en pro del desarrollo de los barrios, asentamientos y veredas, ha venido perdiendo su rumbo por una serie de prácticas cuestionables.
El contexto en el que surgen las JAC´s es muy contradictorio para las mismas, pues a finales de la década de los años 50´s con el objetivo de acabar con la violencia política desatada por los partidos tradicionales, los dirigentes de estos partidos decidieron hacer un ‘borrón y cuenta nueva’, y a través de una pacto burocrático, el frente nacional, se repartían los espacios de poder y se alternaban la presidencia sin necesidad de contender en el escenario electoral. Esa práctica frentenacionalista cerraba los espacios ‘democráticos’ para que una tercera fuerza político-partidista pudiera acceder al poder por vía electoral y lo que parecía un proyecto visionario y transformador como las JAC´s para incentivar la participación ciudadana, se convirtió en un espacio de control por parte de los gamonales y caciques electoreros en las diferentes regiones del país; un espacio de participación ciudadana controlada que no se saliera de los lineamientos del frente nacional.
Aunque las JAC´s fueron retenidas por esas prácticas clientelistas del frente nacional, hubo algunos procesos de resistencias al interior de las mismas, los cuales seguían los postulados transformadores propuestos por Fals Borda y el Cura Camilo Torres, permitiendo procesos sociales de organización que hicieron posible la consolidación de muchos barrios y reconocimiento de los mismos; muchos de estos procesos a través de la movilización social organizada.
Que la acción de los comunales sea en beneficio de sus comunidades y que sus comunidades no los dejen solos, pues para lograr las transformaciones sociales que se requieren, es necesario: una sociedad organizada, empoderada, participativa y activa en la toma de decisiones.
Aún es posible ese ideario de JAC´s como organización social de base y de comunales con su compromiso, entrega y trabajo desinteresado en lo personal pero con un interés en lo colectivo; aún hay presidentes de JAC´s que han dedicado sus fuerzas tanto físicas como mentales a su comunidad; que han entregado su tiempo por una causa comunitaria; que no han perseguido puestos burocráticos para sus hijos, sino que buscan el beneficio de sus comunidades. Algunas de estas figuras son: Dubia Isabel Tovar en el barrio San Bernardo del Viento; don Luis Donancé Quesada en el barrio Las Américas; doña María Amira Fernández en el barrio Los Comuneros; Luz Marina Gaita, otrora presidenta del barrio Siglo XXI; Norma Zotar en el barrio Sector Barreiro; Kelly Johana Flórez en el barrio San Bernardo. Él y Ellas son algunos de esos tantos comunales que con sus fuerzas luchan a diario comprometidos por sus sectores y su ciudad.
