Juventud alucinógena
El mundo de hoy por hoy constituye una experimentación constante para los jóvenes desde diferentes puntos de vista.
Ello se debe en parte a los cambios demográficos, pero también a las modificaciones del entorno social, de los comportamientos individuales y colectivos, de las relaciones familiares y de las condiciones del mercado de trabajo. En términos económicos la juventud es, potencialmente, el sector más importante de la población. Constituye la fuerza social y económica que, en la siguiente generación, va a ser el eje de la población económicamente activa y, por lo tanto, del factor de producción fundamental.
Es por eso que en un país en constantes situaciones de crisis es inevitable que parte de su juventud viva decepcionada, porque normalmente se da cuenta que en esas condiciones hay muy poco para elegir. Que la actitud de los mayores deja mucho que desear y que en este momento ya casi han dejado de ser un ejemplo, son afirmaciones completamente ciertas. Es decir, los jóvenes naveguen a la deriva, mientras tratan de encontrar un sitio que les brinde algo de bienestar.
Estudios recientes muestran datos interesantes: por ejemplo: de 19 mil jóvenes que han tenido problemas con la justicia se hizo un estudio dentro de un grupo de 1.700 en el que se identificó que, el 49.1% cometió delitos bajo el efecto de alguna sustancia psicoactiva.
De los 1.634 menores infractores encuestados, entre los 14 y los 18 años, el 41.2% estaba bajo el efecto de la marihuana; el 7.4% bajo el efecto del alcohol; y el 26.8% cometió el delito para comprar droga. La muestra fue realizada en las ciudades de Bogotá, Cali, Medellín, Itagüí, Manizales, Bucaramanga, Piedecuesta, Cartagena, Neiva, Pasto, Popayán y Soacha.
El estudio pone en evidencia que el delito que más cometen los hombres bajo los efectos de sustancias psicoactivas es el homicidio, mientras que el delito que las mujeres más cometen al consumir estas sustancias, es el relacionado con la utilización de documentos falsos y la violencia intrafamiliar.
Además, la investigación establece que las mujeres tienen un mayor nivel de consumo de sustancias inhalantes y “pepas” cuando cometen un delito. En los hombres la sustancia estupefaciente que más consumen a la hora de cometer un delito es la marihuana y el alcohol. Una de las características especiales de la población encuestada es que proviene de familias incompletas, en su mayoría no existe el padre y, además, se refleja un alto nivel de desempleo.
Si todo lo anterior sorprende, resulta alarmante saber la edad a la que los jóvenes inician estas acciones: inicio de comisión de delito y entrada a pandillas: 14 años. En las mujeres más tarde. Y como si fuera poco, la mitad de los hombres y mujeres han pertenecido a pandillas. Más del 60% de los jóvenes encuestados tiene secundaria incompleta, mientras el 16 % tiene primaria incompleta. De los adolescentes consultados el 26.8% cometió un delito para comprar sustancias estupefacientes. En hombres el porcentaje es del 27.2% y en mujeres del 22.9%. Así mismo, el 60% de los consumidores dice haber cometido el delito bajo efectos; el 66,5% afirma que no lo habría cometido si no hubiera consumido; y el 23,8% dijo que cometió el delito para comprar droga. Con todos estos resultados, cabría preguntarse: ¿qué tipo de personas estamos formando los padres y que clase de ciudadanos está formando el Estado?
La adolescencia es la edad en que se conoce muy poco de la vida, el joven tiene sueños, ilusiones, fantasías, pero hay algo que no puede ignorar: ser protagonista de su propia vida. Es la edad que pueden mejorar, cambiar, controlar y regir sus actos y afirmándose en cada etapa que transcurra.
Analizando todo lo que puede ocurrir en un hogar, uno de los pilares fundamentales de una buena crianza de los hijos es hacer que ellos se sientan responsables y útiles para el grupo familiar, y sus padres no crean que el clima de autoritarismo sea superior al de tranquilidad y contención. Tal vez los jóvenes necesitan ser más escuchados y más atendidos, pues como decía Goethe, la juventud prefiere ser estimulada a ser instruida. Otra pregunta que debe hacerse hoy a los candidatos presidenciales es: ¿Cuál es el nivel de atención y preferencia que tienen los jóvenes en sus propuestas de gobierno?
