domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-10-06 10:06

Juventud, muy bien

José Israel Charry Calderón

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 06 de 2016

Maravillosa, es el calificativo que ha de darse a la reacción de buena parte de los jóvenes colombianos este miércoles último cuando en una marcha del silencio, que evocó la última que hizo por el año 1948 en Bogotá el inmolado mártir de la democracia Jorge Eliécer Gaitán, llamaron a la sensatez, la reflexión y el verdadero compromiso con el país para que tome el camino de la paz.

Indistintamente del resultado electoral del domingo 2 de octubre, que sólo ha servido para reafirmar que en Colombia no hay sino dos clases sociales y políticas: la de los ricos y la de los pobres, disfrazados según el momento y las conveniencias con camisetas de uno u otro color, pero con un mismo fin, el de dar rienda suelta a su voraz apetito por apropiarse como sea de los recursos públicos y manipular al pueblo ignorante que sólo sirve de idiota útil, la batalla por la paz no puede tener tregua, es la única batalla que podemos aceptar.

En esas condiciones, son los jóvenes estudiantes de bachillerato ( o como se llame) los de pregrado, especialización, maestría o doctorado, sin distingos de clase social, color político, sexo o religión, quienes tienen en sus manos la mejor oportunidad histórica para que recapacitemos todos con serenidad, sin odios, sin rencores, sin pequeñeces, con grandeza de espíritu y de mente, todos a una, como en Fuenteovejuna, sobre la forma de llevar nuestra amada Colombia al sitial en donde debe estar y se merece, como lo quiere también la comunidad internacional.

Ya está bien de tanta horrible y asquerosa manipulación política que nos ha llevado a las condiciones que muestran las cifras de la guerra, casi ocho millones de compatriotas desplazados, miles de víctimas y el desmantelamiento del campo. No más mentiras y engaños. De ello está hecha la historia de Colombia en los últimos setenta años. No olvidemos la tenebrosa página de la violencia política, por cuenta de los flamantes jefes liberales y conservadores que embrutecieron al pueblo y lo llevaron a matarse como animales salvajes. ¿Y qué reparación hubo, quiénes pagaron un día de cárcel o un peso de indemnización?.

Así, entonces, apreciados jóvenes colombianos, tomen ustedes la bandera de la paz y llévenla al sitial más alto para que ondee por los próximos años y para bien de las futuras generaciones. Como dijo un líder de la China, no importa que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones. No más divisiones ni sectarismos, lo prioritario es la paz.