Jaime, el amante de la paz
Alfonso Vélez Jaramillo
El asalto al Edificio Torres de Miraflores cometido hace quince años en Neiva, fue de uno de los más atrevidos y sanguinarios de las Farc en toda su historia.
Fue perpetrado por la brutal Columna Móvil Teófilo Forero Castro, del Bloque Sur de las FARC, al mando de “El Paisa”, ahora en Cuba, cerca de la mesa de negociaciones.
Ocurrió el 26 de julio de 2001, en pleno proceso de paz del gobierno de Andrés Pastrana, quien pese a la gravedad de los hechos no se inmutó, ni acabó con la zona de distensión ni terminó el proceso de paz de San Vicente del Caguán.
En el asalto a Miraflores, la Teófilo secuestró a 15 personas entre ellas a Gloria Polanco, esposa del ex gobernador y en ese entonces senador de la República Jaime Lozada Perdomo, y a dos de sus hijos Juan Sebastián (Tatán) y Jaime Felipe Lozada (Pipe), quienes rondaban entre 15 y 17 años.
Este hecho nos conmocionó a todos en el departamento. Se constituye en uno de los delitos más brutales cometidos por la Teófilo Forero. Tenía connotación porque además afectaba directamente a Lozada Perdomo, uno de los dirigentes políticos más influentes y cercanos al Presidente Pastrana.
Lozada era tan amigo de Pastrana que este una vez terminó su periodo como Gobernador lo nombró cónsul de Colombia en Londres, de donde regresó incansable a la actividad proselitista.
Jaime fue Pastranista de pura cepa e inclusive en su gobierno fue erigida la estatua en homenaje a Misael Pastrana, que hoy engalana la Plaza de banderas de la Gobernación del Huila.
Ni esto valió para que Andrés Pastrana recuperara la zona de distensión que le había entregado sin condiciones a las Farc, en donde se internaban los guerrilleros luego de asaltar y secuestrar en los municipios adyacentes, con pleno conocimiento del Gobierno Nacional.
Yo que fui amigo de Jaime, que estuve cerca de él en buena parte de su exitosa vida política y, que lo acompañé por aire y tierra, a píe y hasta a lomo de mula por todos los 37 municipios del Huila, puedo decir que era un excepcional amante de la paz.
No fueron pocos los discursos en los que siempre les cantaba la tabla y les hacia un llamado a las Farc para que se acogieran a un proceso de reconciliación, a sabiendas de que en un día de mercado peligraba su vida, pues en los pueblos salían los guerrilleros a la plaza y siempre estaban disimulados entre la multitud y la gente los conocía, pero nadie denunciaba.
Jaime era Amigo de los amigos, amigo de todos sin distingos de credo religioso, color o partido político, pero ante todo un amante de la paz como ningún otro dirigente en el Departamento del Huila.
Puedo afirmar que no fueron pocas las veces en los que se le salían las lágrimas y lloraba impotente frente a sus amigos cuando estaba pasando el trago amargo con su esposa y sus dos hijos secuestrados y, aunque hacía gestiones en Colombia y el exterior, no lograba su liberación.
Si bien Jaime movió cielo y tierra tampoco logró ablandar el corazón del nuevo Presidente Álvaro Uribe Vélez, quien aunque visitó el Edificio Miraflores luego de la toma, siempre mantuvo su corazón duro y su decisión de enfrentar a las Farc, evitar cualquier dialogo y rescatar a los secuestrados por la vía armada y, seguir con la guerra.
Mi amigo Jaime, tenía la esperanza de que algún día Gloria, sus hijos, su familia, sus amigos y los demás compatriotas pudieran vivir en paz, libre de la violencia generada por el terrorismo de la guerrilla.
Creo que si mi amigo Jaime estuviera vivo, tampoco guardaba odio y aunque no olvidara lo sucedido estaba apoyando directamente el proceso de paz, porque es un derecho y beneficia a todos los colombianos.
