Involucrarse o comprometerse
Froilán Casas
Son dos palabras muy significativas para aplicarlas al mundo del trabajo, al mundo empresarial. Pongamos un ejemplo para ver la aplicación de estos dos términos. Usted busca un restaurante y encuentra en la carta una oferta: “HUEVOS CON JAMÓN”. Aquí la gallina está involucrada y el cerdo está comprometido. La gallina al poner el huevo canta la alegría de su aporte, cacareando; en cambio el cerdo tuvo que morir para dar su aporte. Un empleado está involucrado en una empresa cuando se contenta con su salario y no se siente parte de la empresa. Ve a sus jefes como una autoridad molesta. Los resultados de la empresa no le interesan; si quiebra es problema de los dueños. Es decir, se pone la camiseta para exhibirla, pero no la suda. Su pertenencia a la empresa está etiquetada en su vestuario, no en su corazón. El involucrado es un mercenario, un asalariado que espera el fin de mes para recibir el sueldo. El comprometido si tiene que hacer huelga es porque ha agotado todos los recursos y el último es la huelga.
¿Qué es estar comprometido, entonces? Es ponerse la camiseta y sudarla. Es luchar con su empresa; es jugar limpio con la misma. Es sentir la alegría con el éxito y, la tristeza por el fracaso de la empresa. Una persona comprometida con su empresa que le permite trabajar, trabaja en equipo y se capacita permanentemente para dar mejores resultados, para que su empresa se posicione y se mantenga. No se queda con la certificación; su compromiso lo lleva a un mejoramiento continuo. Con gente comprometida el cuerpo directivo de una empresa se siente impulsado a seguir adelante; estimula a los buenos trabajadores, no se limita al cumplimiento de las normas legales, sino que las sobrepasa, estimulado lo que apunte a la calidad y al progreso de las personas. Las empresas crecen con el aporte de todos. Si una empresa quiebra, muchos han intervenido en su liquidación. Cuando se gana cinco y se gastan seis; más temprano que tarde se verán los desastrosos resultados. Un trabajador que vive pidiendo y nunca ofrece, le interesa solo su estómago, no el de la empresa. Una empresa que solo busca crecer económicamente, sin tener en cuenta a los trabajadores; es constructora de violencia. En todo proyecto contractual debe tenerse el esquema GANA-GANA. Eso significa que todos están comprometidos con una causa común. Vean un ejemplo de una persona involucrada y otra comprometida. La primera está involucrada; la segunda, está comprometida. Estaban levantando los primeros muros de la catedral de Notre Dame en París cuando le preguntaron a un trabajador sobre la tarea: “Pegando ladrillos para la obra”, -contestó-. La misma pregunta a otro trabajador. Dio una respuesta diferente: “Construyendo la catedral más grande y hermosa del mundo”. El uno ve el trabajo como una carga; el otro, lo ve como un don y una hermosa oportunidad de ser persona. El que ama lo que hace, lo hará siempre bien. Quien toma el trabajo como una esclavitud, jamás estará feliz. Hay gente que enrarece el ambiente, no están contentos con nada y todo lo ven difícil y complicado. Quien ama el trabajo, nunca estará desempleado. Es gestor de su propio desarrollo.
