Invisibilizar
Aquí no pasa nada. No puede haber peor tortura para el que reclama que volverlo invisible ante la mirada de los otros.
Los grandes problemas del país no pueden hacerse invisibles ni pretender aislarse o arrogarse a determinado grupo político. Son del país en general. La contienda presidencial debe ajustarse a consolidar sus soluciones como base de una apuesta a tener una visión progresiva de esa fenómeno social que no logramos estructurar.
Sorprende la actitud de funcionarios nombrados por su condición de calidad ¿? abandonan sus cargos intempestivamente dejando los mismos en manos de cualquier remplazo. Es una manera de hacer invisible su gestión.
La paz, el más relevante tema de la contienda electoral, no puede ponerse en consideración de puntos de vista con intereses particulares. La paz es de todos los ciudadanos de este país, sin distingo alguno y es este país el que decide, la paz no se arroga a una campaña, es de todos insisto y la exigimos, la obligamos y parte de esa exigencia está en las urnas. Lo que no pueden los candidatos es querer hacer invisible para algunos lo que nos corresponde a todos.
No es necesario profundizarnos en las regiones para saber que la pobreza se agudiza desde los precarios sistemas de salud, vivienda y empleo, no es invisible.
Detenernos en un semáforo de cualquier avenida del país y observar necesitados haciendo malabares o deambulando sin amparo buscando auxilio, poderosas motos sembrando terror, taxistas del microtráfico, pésima educación y gente sin razonar porque desconoce sus principios y se les mantiene invisibles.
Es inmoral pretender llamar la atención del país sobre una sola situación, la paz, cuando esta deviene de muchos otros factores que bien administrados con el arte político de la realidad, nadie va a cambiar, nadie va a tirar y nadie va a querer transformar.
PUA:
El agitado mes de junio para los Huilenses tuvo su primer encuentro en Bogotá; dos mil personas asistieron a la apertura del 54 Festival del Bambuco en el auditorio Julio Mario Santodomingo. Noche de reencuentro de paisanos. Algo que no se puede invicivilizar, la alegría y jolgorio que producen las tradicionales fiestas.
