lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-04-25 09:21

Inseguridad: cifras versus realidad

Marco Fidel Yukumá

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 25 de 2016

En esta esquina

Los huilenses sin distingo, padecen el gravísimo problema de la inseguridad manifestada en diferentes formas. Padecen a diario inseguridad los campesinos, los estudiantes, los conductores, los pasajeros, los turistas, los curas, las monjas y hasta los mismos policías y soldados, nadie está a salvo en el Huila de este pavoroso fenómeno que crece como una criatura reproducible.

Los delincuentes abundan como roedores por todos lados, asaltan en las vías, en los caminos, en las calles, en las veredas, en los barrios, en las comunas, en los corregimientos y en todos los municipios como si no estuviéramos a punto de firmar un proceso de paz, sino de iniciar una guerra sin cuartel. Produce miedo y rabia la inseguridad que mantiene sitiado al Huila de sur a norte y de oriente a occidente.

A quienes reconocemos la inseguridad como un problema que no cede, que no se reduce, que aumenta dramáticamente nos dicen que somos desconsiderados con la región, que no queremos la región y que hablar de inseguridad afecta el turismo, el comercio y  toda le economía, pero prefiero que me tilden de desconsiderado y no de mentiroso, porque decir lo contrario es mentir, es no admitir que la inseguridad es una limitante que no se puede pasar por alto en esta región de Colombia tradicionalmente pacífica.

Se quejan y padecen a diario grave inseguridad los habitantes de Pitalito, de Garzón, de La Plata y de todos los municipios del departamento, pero lo de Neiva toca fondo, es neurálgico, es preocupante, es de miedo, es de pavor, confunde y aterroriza. En Neiva, lo roban a uno en la casa, en la iglesia, en la oficina, en el colegio, en la empresa, en la universidad, en el colectivo, en el taxi, en la tienda, en el centro comercial, en la moto, en el carro particular y en todas partes. No se está seguro ni siquiera frente a las sede de los organismos de seguridad, o en los lugares donde hay protección especial, porque hasta allí llegan los delincuentes a imponer su régimen.

Sé que me van a tildar de exagerado, de mentiroso y de inconsciente con la ciudad porque hablo en estos términos, y es posible que me hagan responsable de que por mí no vienen los turistas  y de que por mí no vienen los inversionistas y demás, pero uno no se puede quedar callado ante una situación tan evidente y ante un fenómeno tas grave del que no ha escapado nadie en la ciudad y en la región.

Veo y me cuenta todo el mundo la realidad de la inseguridad en Neiva donde a las mujeres los delincuentes en pleno centro derriban de su moto y arrastran indefensas para despojarlas de su bolso. Averigüen cuántas jovencitas están, o han tenido que pasar por clínicas y hospitales afectadas por traumas craneoencefálicos, y cuántas han muerto dramáticamente por esta situación, y a cuantas familias han robado en sus casas, y a cuantos estudiantes, profesionales, trabajadores, profesores y desprevenidos han golpeado para despojarlos de su celular y otras pertenencias porque en Neiva no se está seguro en ninguna parte.

Las autoridades se defienden presentando y comparando cifras estadísticas, porque el papel puede con todo, porque los jefes en Bogotá se tienen que comer el cuento y creer que gracias a esas cifras  aquí en el Huila se está cumpliendo una labor excelente en materia de seguridad y que esta tierra es un remanso de paz, así todos los días maten y roben.