Innovación humana
Ernesto Cabrera Tejada
La profesora Doris me tomó la oreja derecha y me llevó al rector, estuve allí llenándome de imaginarios en lo que sería mi vida,… don Alfonso, dijo -¿usted escribió esas cosas en el tablero?- Asentí y baje la cara, me dijo -míreme, no lo vuelva a hacer, está muy bonito pero no lo haga…váyase -
Era 1973 estaba innovando en la pizarra y lo hacía desde mi imaginación, bueno y lo hacíamos muchos otros, pero la atrocidad del sistema cercenaba.
Ahora que se apuesta el todo por la educación y como consecuencia de vergonzosos resultados. Considero que es el momento de incluir en nuestro entorno el término innovación humana, que no es otra cosa que la educación, vista desde la humanización de un proceso incipiente y difuso.
Innovación remitió a tecnología, pero disciplinas nuevas enfocan procesos de innovación en las personas; diseño centrado en la persona, emprendimiento social como mecanismo de crecimiento, diálogo social como conducta, y muchas otras.
Definidos en el Huila y Neiva para donde vamos, aprovechamos el impulso para un auténtico cambio, necesitamos progresar en esa transformación social que rescata dignidad y ello implica crear estrategias que conlleven a un cambio de cultura basado en la educación y sustentado en el servicio como proceso de humanización. Puede parecer una moda o un mandato.
La educación innova desde lo humano, sensibiliza en un proceso de trasformación. Ahora los niños en la escuela, hablan y son escuchados, poseen sentido enorme de innovar desde la tecnología y reclaman por el sentido de la vida, la libertad y el respeto. La innovación humana rompe esa visión de trabajo como mercancía; trabajo – me pagan, y la vida es lo que resta. Absurdo seguir así, el trabajo es complemento de vida. Romper modelos mentales, físicos y espirituales que nos aíslan del fundamento de vida.
Invitados a liderar desde la educación, debemos empezar por liderarnos nosotros mismos, innovar enriqueciendo y rediseñando el interior del Ser desde su mismo interior, construir espacios que permitan seguir transformando esta sociedad.
En la pizarra de 1973 se leía, La profesora Doris es bonita, la amo. Viva Santafé… esta escuela está sucia, lávenla...
