Inmaduradas de Venezuela
Luis Alfonso Albarracín Palomino
Nunca antes los venezolanos habían estado sufriendo la más profunda crisis social, económica y ambiental, por culpa de la errada aplicación de las políticas macroeconómicas por parte de un gobierno anacrónico y dictatorial que no conoce, ni sabe cuál es el rumbo que debe seguir en los próximos años. La incertidumbre reina dentro de la incipiente estructura productiva, en una nación donde más del 90% de la población desaprueba la gestión del presidente Nicolás Maduro. Estas medidas monetarias que ha tomado de sacar abruptamente el billete de 100 bolívares y cerrar nuevamente la frontera con Colombia, se han convertido en una de las nuevas decisiones gubernamentales, que van en contravía de la sana lógica del comportamiento del mercado binacional y de la política cambiaria de ese país.
Desde hace 8 días los venezolanos han tenido que soportar la tortuosa medida, a raíz de la firma del famoso Decreto de emergencia económica, que ordenó la salida de circulación del billete de mayor valor del país en un plazo de 72 horas, y que ha tenido que recular, ampliando en dos veces el plazo por las implicaciones económicas que ha provocado dicha improvisación y que recientemente amplió el plazo de su circulación hasta el dos de enero. Esta medida está siendo implementada en un momento en el que las personas enfrentan importantes problemas para conseguir efectivo producto de la escasez de billetes y del racionamiento de las instituciones bancarias en el dispendio de dinero a través de las taquillas. Es risible, pero es verdad, la moneda venezolana está tan débil que los comerciantes han comenzado a pesarla. En 2015, el bolívar cayó con frecuencia más de 10 por ciento al mes en el mercado negro. En el mercado negro, al que particulares y empresas recurren cuando no pueden obtener aprobación gubernamental para comprar dólares a los tipos de cambio legales, el bolívar se ha debilitado 48 por ciento en los últimos 12 meses, a 1.501 bolívares por dólar, el pasado 31 de octubre. Los factores desestabizadores, se traducen en la crisis de desabastecimiento alimentaria, suspensión de pagos al exterior, la lucha por el poder se dificulta más en el 2017, una moneda que vale menos que un dólar y la caída del petróleo golpea más a las finanzas venezolanas.
