miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-10-24 08:36

Injusticia

Las injusticias en nuestro país pasan al plano de lo insólito. El caso más sorprendente se registró en Bogotá, sucedió que un profesional del derecho le pagó durante 11 años dos mil pesos diarios a una empleada para que le aseara la oficina en el norte de la capital colombiana.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 24 de 2015

La suma que tendrá que pagar a manera de indemnización es millonaria, así lo determinó la Corte Suprema de justicia quien confirmó la decisión de la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Tunja, en donde se declaró la existencia del contrato de trabajo y se condenó al demandado al pago de $40’988.689,40, por concepto de salarios, prestaciones sociales, vacaciones y auxilio de transporte.

Además con el pago de la pensión de vejez a partir del 14 de agosto de 2007 equivalente al salario mínimo mensual legal vigente y además a cancelar la indemnización moratoria en cuantía de $16.117 diarios desde el 14 de agosto de 2007, hasta el día en que se verifique el pago total de las condenas impuestas.

Este caso, es el fiel reflejo de otras situaciones atentatorias de los derechos laborales, que quedan en el olvido, o en la mayoría de los casos, pasan al olvido por falta de conocimiento de las víctimas. La excepción de responsabilidad estaba justificada en que no había subordinación, sino una mera función libre e independiente.

Esta decisión judicial lo que demuestra es que en Colombia las importantes decisiones  judiciales se dan después de una década de espera, y en los tribunales de cierre. Lo que también queda en evidencia, es que existe una marcada y sistemática mala fe de algunos ciudadanos en ‘tumbar’ a los empleados.

No se trata de un mero derecho. Sino de la dignidad de las personas, principio que tanto se reclama en estas épocas electorales y de negociaciones de paz. Pero parece que para que haya paz, los grados de justicia tienen que ser muy altos, pues solo de esa manera se fomenta el respeto y la igualdad hacia las personas.

Esta sentencia, ampliamente publicitada en los medios nacionales refleja lo sorprendente que puede llegar a ser una conducta humana que atropella los derechos de otra persona. Es por esto que instamos a la cordura y a las buenas costumbres por parte de todos los ciudadanos.