Injusticia, Jineth y agradecimiento
Jaime Horta Díaz
A estas horas no se sabe -o no queremos saber- si continúa el paro del año en la justicia. Parece no importarle a nadie. Indiferentes padecemos la interrupción del primer servicio público de país. Es la peor injusticia porque la mayor injusticia es que no haya justicia.
¿Cómo hacerles entender a los sindicatos de funcionarios de la extinta rama judicial que tienen la obligación, es decir, deben prestar, o sea, no pueden negar el servicio público esencial de justicia?
Las mejoras salariales y locativas han sido ostensibles en los últimos años. Pero por justos o razonables que fueran los motivos, ninguno está por encima de los derechos de la sociedad. Están condenando a los ciudadanos a recurrir a las vías de hecho para resolver sus diferencias. Ni más ni menos.
Jinenth Bedoya: la sola condena a 11 años de prisión del exparamilitar Alejandro Cárdenas, alias de JJ, con rebaja del 40% de la pena por una colaboración a medias, después de un dilatado proceso, sanciona en algo a un peligroso delincuente aunque no repara el daño causado a la periodista Jineth Bedoya.
Jineth, una valiente reportera, especializada en la investigación y crónica judicial, fue secuestrada en la entrada de la cárcel Modelo de Bogotá y ultrajada por varios delincuentes en mayo de 2000 en venganza por sus publicaciones. Todavía faltan otros autores intelectuales y materiales. Justicia demorada tampoco es justicia.
Agradecimiento: la Unión Colegiada del Notariado de la Costa Atlántica –UNICCA- me eligió presidente honorario. Los amigos a veces se empeñan en hacerlo sentir viejo a uno. Muy agradecido.
