Injustas injusticias
Por Amadeo González Triviño
En plena Feria del Libro se anuncian situaciones que generan un conflicto y una carga emocional muy fuerte en quienes hemos confiado en la posibilidad de rescatar al hombre del siglo veintiuno y entronizarlo como un modelo de cambio y transformador de las desigualdades sociales.
Se pregona que el índice de lectura de los colombianos, decrece paulatinamente, que las editoriales y el Gobierno nacional, se encargan de manejar dentro de sus límites de la corrupción, a la que están acostumbrados, formas de patrocinio del mercado de libros extranjeros con sus editoriales españolas especialmente, que atentan contra la industria nacional, con lo nuestro, que desmejoran lo nuestro y que sin lugar a dudas, nos llevan a considerar que la Cultura es una sirviente fiel de la politiquería, de la corrupción y de todas las formas generadas por quienes detentan el poder, para enquistarse en el mismo.
Y fuera de este desalentador panorama, se anuncia y se especula que ocupamos entre el tercer y el cuarto lugar dentro de las naciones con mayor impunidad a nivel mundial, siendo solamente superados por Filipinas, México y Turquía, frente a las mejores calificadas del mundo que son las naciones europeas.
Este hecho no es desalentador, cuando desde la misma institucionalidad se predica por una parte el fracaso de las políticas del Sistema Penal Acusatorio, y aún, lo que es más grave, el hecho de que muchos procesos de los que quedaron en la transición entre el antiguo sistema de la Ley 600 y la de la Ley 906, es alarmante la forma de la desidia en la Fiscalía misma y de los órganos de Administración de Justicia, por dirimirlos y definir las actuaciones que hayan de adoptarse, para salir del ostracismo completo en el que nos encontramos.
Y si a lo anterior le sumamos la ineficacia de la Administración de Justicia en la puesta en marcha de todos los sistemas de oralidad que se han pretendido instaurar como sucede con el Código General del Proceso, y la vigencia desordenada del CPACA o Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo, el panorama es realmente deplorable, al encontrar formas de influencia que se destacan como la Justicia, ha terminado siendo un lugar donde muchas de sus providencias están salpicadas por la compra de conciencias, el tráfico de influencias y todo lo que se especula desde la Corte Constitucional, hasta en el más recóndito juzgado de provincia.
A todo lo anterior, tenemos que sumarle la falta de liderazgo y de unas políticas serias dentro de los funcionarios que hacen parte de la Rama Judicial, no hay sentido de pertenencia, no hay actualización y dedicación al estudio y a la superación, en tanto que como gremio se encuentra desperdigado en varios sindicatos que tienen intereses que chocan entre sí, con lo cual, no es posible un movimiento sólido de defensa del papel que juegan en sociedad.
De continuar con este estado de cosas y ante la farsa de un proceso de paz y de un postconflicto que no ha de llegar nunca, tenemos que seguir soportando reformas políticas y politiqueras de nunca acabar, y que el presupuesto general de la nación, siga sirviendo de fuente de riqueza para unos pocos y nuestra sociedad cada día se muestra ante el panorama mundial, como ejemplo de una democracia tiránica, de una democracia que no se encuentra más que en una Constitución de papel, como letra muerta y sin sentido alguno de vigencia histórica.
Es hora de repensar en nuestra patria, de leer y de comprometernos con nuestras futuras generaciones para establecer los parámetros que nos lleven a vivir la paz que ahora no tenemos.
