Inicio de la generación de El Quimbo
Manuel Antonio Macias Arango
Para esta semana se espera que la nueva central hidroeléctrica del Quimbo inicie la generación de energía, una obra que estoy seguro entrara a fortalecer el sistema eléctrico nacional, a contribuir con la proveeduría de los aumentos en consumo de energía del País, seguramente a dar estabilidad al mercado y necesariamente a mantener la seguridad productiva nacional. Obra que ha sido muy cuestionada regionalmente por lo diversos y permanentes atropellos de los cuales fueron víctimas; el Departamento del Huila y sus pobladores por parte de los dueños de la obra (Emgesa) y de las entidades encargadas de hacer la supervisión e interventoría a la licencia ambiental (ANLA y Ministerio del Medio Ambiente). Ojala todo este proceso de licenciamiento, construcción y entrada en operación del Quimbo que esta adportas de terminar sirva de experiencia a nivel nacional para realizar las respectivas modificaciones legislativas y no se vuelva a repetir. Es fundamental cambiar la Ley, no se puede permitir que desde Bogotá determinen sin tener en cuenta la región la construcción de este tipo de infraestructura que genera un gran impacto social, cultural, productivo, económico, ambiental, ecológico de los pobladores.
La ley debe tener en cuenta a la región desde el mismo momento de la concepción del proyecto, involucrarla, socializar el proyecto, plantear alternativas económicas y productivas a los damnificados, que las instituciones regionales que son finalmente quienes van a tener que lidiar la problemática participen en la estructuración, supervisión, interventoría, control de la parte de estudios como constructiva y de reparación a los damnificados. El Quimbo es necesario, y seguramente en el futuro, si el País no cambia la política de generación eléctrica será necesario plantear la construcción de nuevas hidroeléctricas en el Huila, dado el gran potencial hidrológico que posee; pero dada esta amarga experiencia tendrá en la región a su principal enemigo, cuando fácilmente podrían ser los patrocinadores de este tipo de infraestructuras. Lamentablemente los opitas hoy no quieren más hidroeléctricas, porque confunden hidroeléctricas con Emgesa y ANLA, las primeras se necesitan y pueden ser útiles y las segundas fueran desastrosas y cómplices.
