Inicia el año de la esperanza
Aunque en realidad el año empezó hace 13 días, hoy, terminado el primer puente festivo, es el verdadero comienzo del 2015. Finalizó el periodo de vacaciones, la gente retorna hoy a sus ciudades y hogares, y se reinician en forma concreta las actividades laborales, inicia el nuevo año para el comercio, la industria y en general para todos los colombianos.
Será el año de la esperanza. Un periodo que seguramente tendrá muchos altibajos y muchas noticias, la mayoría relacionadas con la paz, proceso que ya está bien adelantado con las FARC y el que seguramente iniciará pronto con el ELN, lo que significaría un gran avance para las intenciones del presidente Juan Manuel Santos.
Será también el año político para las regiones, en el que se elegirán concejales, diputados, alcaldes y gobernadores, en un proceso democrático que parece será tranquilo, sin las acostumbradas intromisiones directas de la guerrilla que seguramente este año estará más concentrada en la paz que en su tradicional estrategia de torpedear los procesos electorales.
Y los elegidos serán pieza fundamental en este proceso de transformación que está viviendo Colombia. Serán los alcaldes y los gobernadores de la paz, quienes junto con los concejales y diputados tendrán el reto de transformar las regiones, de orientar recursos para la consolidación de la paz, pero sobre todo serán los gobernantes de la transición, los llamados a esa difícil reorganización de la política local, donde seguramente tendrán espacios y asiento los que hoy están en el monte, todo esto entendiendo que sin la inclusión de ellos a los procesos políticos y administrativos, no habrá paz duradera.
Los elegidos en este octubre –por esto la gran responsabilidad que tenemos todos los electores- serán quienes proyecten el nuevo país a la paz y el desarrollo, o quienes en forma nefasta lo sepulten en el continuismo, perpetuando la guerra que tanto daño nos sigue haciendo.
Como vemos todo girará en torno a la paz y a la política, dos factores predominantes y decisivos para el futuro de Colombia y todo los que hoy habitamos en su territorio.
Hagamos nuestro mayor esfuerzo, abramos nuestra mente y nuestros corazones, dejemos a un lado los odios y rencores, perdonemos, escuchemos y sobre todo démonos la oportunidad de vivir en paz, de crecer sin el sonido de las balas, pensando en que todo lo que se haga en pro de la paz, lo tenemos que entender como un beneficio colectivo.
En este año pongámonos la camiseta de la paz.
