Inflación desbordada
Desde hace 15 años, Colombia no presentaba un Índice de Precios al Consumidor (IPC) anualizado superior al 8,2%, correspondiente al mes de mayo del presente año, de acuerdo a los datos suministrados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).
Los productos de la canasta familiar como la papa, hortalizas y legumbres, superaron incrementos durante los últimos doce meses del 60%, los servicios públicos como el gas (18,66%), energía (9,77%) y acueducto y alcantarillado (6,84%), los cuales representaron los renglones que más incidieron para que se presentara este fenómeno económico que diezma los ingresos en mayores proporciones, a las familias de menores ingresos. Lo preocupante, durante el periodo mencionado, no se cumplieron las metas fijadas por la Junta Directiva del Banco de la República, que estimaron la inflación en el rango comprendido entre el 2% y el 4% para la vigencia de 2016. Solo en los cinco primeros meses del año, este indicador fue del 4,6%, lo cual desbordó las expectativas oficiales que se tenían.
Factores como el fenómeno del niño, incidieron ostensiblemente en el incremento de los alimentos, que afectaron a todos los agricultores y ganaderos del país, por las intensas sequías que tuvieron que soportar, creando millonarias pérdidas que afectaron la rentabilidad del sector agropecuario durante los últimos doce meses. Igualmente, las importaciones de alimentos en la actualidad superan las 11 mil toneladas anuales, cuyos precios se vieron afectados por el incremento del dólar que en la actualidad sobrepasa los tres mil pesos por divisa norteamericana, si se tiene en cuenta que la devaluación superó el 50% durante el último año.
Otro factor desestabilizante para que se presente este incremento de la inflación en nuestro país, son las decisiones que ha establecido la Junta Directiva del Banco de la República que en su sesión ordinaria del último viernes del mes de mayo, tomó la decisión de aumentar la tasa de interés, después de mantener este esquema por ocho meses consecutivos, con el fin de frenar la inflación que, en solo cinco meses transcurridos del presente año, asciende al 4,6% frente al 6,8% presentado en la vigencia anterior.
Las expectativas que tiene la economía nacional para muchos analistas, son preocupantes por la incertidumbre que se está presentando en el país dadas las medidas tomadas por el equipo del alto gobierno. Las protestas sociales y las amenazas de paro de algunos sectores, reflejan el inconformismo generalizado que están demandando reformas estructurales para mejorar el bienestar de los grupos vulnerables de la nación. Además, es equivocada la pretensión del gobierno nacional de implementar una nueva reforma tributaria de carácter estructural, que llevaría al traste todos los pronósticos que se tienen sobre el crecimiento económico en el corto y mediano plazo. Todos los anteriores factores enunciados, han venido creando una desconfianza generalizada entre los diferentes actores de la vida nacional porque no se aplican los instrumentos de la política económica de manera coherente, dada la realidad social que estamos viviendo los colombianos.
