Inflación de 2015 y pronóstico del 2016
Sergio Clavijo Vergara
El DANE reportó que el mes de diciembre registró una inflación del 0,62%. Este dato resultó superior al previsto por los analistas (0,54%) y a la cifra observada un año atrás (0,27%). Con ello, la lectura de inflación cerró en un sorprendente 6,77% anual en 2015 (vs 3,66% en 2014). Así, la inflación desbordó considerablemente el techo del rango-meta de largo plazo del Banco de la República-BR (2%-4%), en más de un 70%.
Buena parte de este comportamiento se explica por el marcado aumento de la inflación de alimentos al llegar a 10,85% al cierre de 2015. Allí incidieron los efectos del fuerte verano (fenómeno de El Niño) al mermar la oferta de varios productos (cereales, hortalizas-legumbres frutas, almuerzos), con prolongados efectos hacia abril-mayo de 2016.
La otra parte del desborde inflacionario es atribuible a la presión de costos vía importados (pass-through), lo cual llevó la inflación subyacente (sin alimentos) al 5,17% al finalizar 2015. En efecto, a nivel del costo de los importados en el IPP se observó una inflación del 18% anual (vs 7,9% un año atrás), frente a una devaluación peso-dólar del 37,1% promedio durante 2015 (vs 7% en 2014). Dicha transmisión cambiaria también afectó la inflación de los bienes transables del IPC, la cual alcanzó un 7,1% anual (vs 2% del año anterior).
Nótese cómo este elevado pass-through es un nuevo hecho histórico para el país, pues Colombia nunca había tenido un sistema de flotación cambiaria que pusiera a prueba la inflación baja y estable del rango 2%-4% desde que se adoptara dicho régimen cambiario en 1999.
A nivel microsectorial, la inflación de diciembre se incrementó principalmente en los grupos de diversión (1,28%), alimentos (1,08%) y otros gastos (0,72%). Respecto a la inflación anual, sobresalieron los incrementos en alimentos (ya comentados), otros gastos (6,9% en 2015 vs 2,2% en 2014), vivienda (5,4% vs 3,7%) y transporte (4,9% vs 3,2%). Por su parte, el IPP reportó una inflación mensual del 1,53%, con lo cual su resultado anual fue del 5,48% en 2015 (vs 6,02% en 2014).
Entretanto, el DANE también reveló que el PIB-real se había expandido a ritmos del 3,2% anual durante el tercer trimestre de 2015 (vs 4,2% un año atrás), cifra algo superior al pronóstico de ANIF (2,7%). Sorprendió positivamente el crecimiento del agro (4,5% observado vs 3,4% esperado) y del comercio (4,8% vs 3,5%). Sin embargo, decepcionaron los desempeños de: i) construcción (+0,8% observado vs +6,2% esperado), con marcadas contracciones en edificaciones (-8,1% vs +9,1%); y ii) minería (-1,1% vs +2,3%), con caídas en petróleo-gas (-1,5% vs +2,6%) y en carbón (-0,2% vs +0,1%).
Aun con la sorpresa positiva del crecimiento del PIB-real del tercer trimestre, ANIF mantiene inalterado su pronóstico del 2,8% para 2015 (cifra no muy diferente del 3% observado en el acumulado enero- septiembre). Dicha expansión constituiría un favorable crecimiento para Colombia, especialmente al compararse frente al pobre desempeño de América Latina (promediando contracciones del -0,4%).
En su última reunión de 2015, la Junta Directiva del BR había aumentado su tasa repo en 25 puntos básicos (pbs, llevándola al 5,75%), acorde con lo esperado por la mayoría del mercado. Posteriormente, las minutas revelaron que dicha decisión se tomó por mayoría y, que inclusive, la parte minoritaria consideraba necesario un incremento de 50 pbs argumentando que: i) se observa- rían fuertes mecanismos de indexación inflacionaria y efectos adicionales de choques de oferta; y ii) aumentos menores en la repo-central no serían suficientes para anclar las expectativas inflacionarias.
Para 2016, ANIF pronostica una inflación total cercana al 4,7% anual. Detrás de este pronóstico tenemos los siguientes considerandos: i) persistencia del fenómeno de El Niño durante el primer semestre del año; ii) una devaluación peso-dólar promediando un 17% en 2016 (vs 37,1% de 2015); iii) presiones de costos laborales por cuenta del reajuste del SML en 7% (enfrentando aún demandas ante la ambigüedad de la sentencia C-815 de 1999 de la Corte Constitucional); iv) alzas en las tarifas energéticas, dada la escases de gas propiciada por su uso intenso por parte de las termoeléctricas ante la afectación de los embalses; v) alivio en el costo de los combustibles, por cuenta de la caída en los precios del petróleo (esperándose un promedio de US$48/barril en Brent durante 2016 vs US$52/barril en 2015); y vi) un re-anclaje gradual de las expectativas inflacionarias, como resultado del endurecimiento de la política monetaria.
Dado este panorama, ANIF recomienda y espera que el BR incremente su tasa repo-central en 25pbs en su próxima reunión, llevándola al 6% en enero de 2016. Aun así, el BR requerirá continuar con alzas en su repo-central, llevándola hacia el 6,25% durante el primer trimestre del año. De allí en adelante, la trayectoria de la tasa repo dependerá del grado de moderación del pass-through, de una parte, y de la desaceleración económica, de otra parte. Si domina el primer efecto, bajo nuestro escenario estresado, podrían requerirse aumentos adicionales por 50 pbs, cerrando en 6,75% en 2016.
